Por una Latinoamerica libre

PRIDE, ESAS PELÍCULAS QUE DEVUELVEN EL CORAZÓN, LA CABEZA Y LAS LUCHAS AL CUERPO.

           O para lxs orgullosxs que sintieron que la lucha por los 43 les quitaba el orgullo

En estos días en donde la vida misma debiera ser una piedra a arrojar, decidí salir del hoyo, así que agarré a Soledad y Tristeza y las invité al cine. Cuando íbamos camino a la Cineteca del DF le conté a mi tristeza:

– Querida Tris, te conté que mi compa el comunista no oficial fue a la marcha por el orgullo “gay” y que…

– Órale, ¿lxs comunistas saliendo del closet?

– ¡¡Ay Tris!! Qué añeja… el asunto es que él y sus compas vieron como algunxs de lxs orgullosxs de la marcha del día 27 de junio, se ofendieron porque las familias, las y los manifestantes por los 43 compas desaparecidos, les encochinaban el orgullo con sus feas consignas políticas por las y los que nos desaparecen en México…

Estaba en eso cuando nos encontramos frente a la cartelera de la Cineteca y leímos: Pride, Orgullo y Esperanza…

 “En el verano de 1984, siendo primera ministra Margaret Thatcher, el Sindicato Nacional de Mineros convoca una huelga, mientras tanto en Londres, un grupo de lesbianas y gays deciden apoyarlos recaudando fondos las familias de estos trabajadores. El sindicato no acepta el dinero, por lo que el grupo toma la iniciativa de ponerse en contacto directo con los mineros y es así como escogen ir a un pequeño pueblo en Gales, lugar donde empieza una divertida y sobretodo curiosa  unión -basada en una historia real-  de dos comunidades totalmente diferentes que se juntan por una causa común.” [1]

Imagino que las entradas las compró Sole porque yo no me di ni cuenta y ya estábamos sentados las tres en una fila solo para nosotros.

La película inicia con una marcha por la diversidad sexual, en donde se entrecruzan varixs de sus protagonistas. El asunto es que uno de los personajes, no puede hacerse de la vista gorda ante la situación por la que atraviesan los mineros en huelga de su país y toma unos botes de plástico (que recolecta de sus vecinos) y comienza a pedir dinero en la misma marcha para ir en ayuda de los huelguistas y sus familias. A partir de este acto de conciencia y su socialización entre un grupo de jotos (colas) y lesbianas crearon “Lesbias and Gays Support the Miners” (LGSM / Lesbianas y Gays en apoyo a los mineros), organización que decidió en primera instancia prestar apoyo económico para sortear la difícil situación que implicaron esos  meses de movilizaciones a los mineros de su país. Como era de esperar las organizaciones obreras en lucha no aceptaron la ayuda de estxs “alitas rotas”[2]. Pero y para sorpresa del grupo, una tierna abuelita del pequeño pueblo Gales acepta por error la ayuda y lxs pone en contacto con uno de los dirigentes del sindicato. De ahí en adelante se mezcla un relato conmovedor y verídico, en donde no sé qué es lo más emocionante.

Y es que hay algo que el día del orgullo gay o marcha por el orgullo ha ido olvidando en las sociedades neoliberales contemporáneas, y es que históricamente fuimos un lugar incómodo y perseguido para las sociedades, como las y los que protestan por la recuperación de lo usurpado, la diferencia se marcó en el momento en que la economía neoliberal, con todo su aparataje de potenciamiento del existismo y del individualismo cooptó lo “gay” y entramos a poto pela´o (a culo descubierto) ahí. Es la primera parte removedora de la peli, el encuentro entre hermanas – hermanos, muy distintos, incluso con el desprecio (en un comienzo) de uno por la otra.  Y es que nuestra causa siempre fue tajada de aparte, de un problema minoritario, de un problema transitorio. Tal como lo fue para la monarquía francesa el problema del hambre y de la pobreza, hasta que los que la padecían se tomaron las armas y en el caso de Pride hasta que los mineros pararon la producción. Creo que siempre estuvimos del lado de los despojados, de los perseguidos, de los violados y esos adjetivos no son solo patrimonio de lesbianas, travestis, maricones, transexuales, sino también de las y los pobres y oprimidxs del mundo. “Encontrar un amigo en el mundo, que no sabías que tenías es el mejor regalo que podría tener” es lo que dice el dirigente minero al ir a una disco (antro) joto (cola) para agradecer el importante primer apoyo que prestó LGSM a las y los huelguistas.

Victory to the miners – gritan los jotos de la película y gritamos las tres sentadas solas en esa fila del cine.

Tris: ¡ay no! Una vez más los jotos haciendo y diciendo cosas que no le importan a nadie…

Lanzó el conchazo Tristeza, en el momento en que la comunidad de jotos y tortas entra a una especie de “Kermese” de las y los huelguistas y uno de los chicos decide hacer una de las cosas menos importantes y más banales que sabemos hacer muy bien los jotos, bailar y doblar una canción cualquiera, que luego pasa al momento en donde se arma la fiesta, más sin importancia aún, en donde primero comienzan a bailar las mujeres, ¡ay! siempre compañeras de nuestras ridiculeces, de nuestros padeceres, siempre ahí, y luego lo que sabemos, de a poco empieza a armarse la fiesta, primero entre nosotras, luego algún compa ebrio, luego todos y todas nos entregamos a eso sin importancia, pero vital para poder seguir, reírnos de / con nosotras y nosotros mismos.

O ese otro momento, que tampoco tiene importancia, cuando empiezan cantando las mujeres, compañeras de los huelguistas y, luego, se suman los hombres:

Mientras marchamos y marchamos

También luchamos por los hombres

Porque son hijos de mujeres

Los volvemos a adoptar

corazón y cuerpo mueren de hambre

den nos pan y den nos rosas

Mientras marchamos y marchamos

Incontables mujeres mueren

Y verán con nuestro canto,

El antiguo canto por el pan

Arte, amor y belleza

Sus espíritus esclavos se abrirán

Sí, luchamos por pan, pero también por rosas

Ahí lloramos las tres, porque en ese pequeño canto se me vinieron todas las luchas a los ojos. Pero eso me dio más pena (a la chilena, que es tristeza) porque pareciera que se nos olvida que el 28 de junio de 1969 fue un día de lucha cuerpa a cuerpo con la viril policía de Nueva York[3]. Sí, nuestras primas grandes también andaban de fiesta, de peluca y perfume, pero también supieron transformar cada uno de sus artificios en armas y más de una peluca plástica encendió más de una barricada, para que la policía no pasara a llevar a cualquiera de las y los compas en resistencia ante un mismo y masculino sistema opresor. La gran rebelión marica-drag-torta, para mí, fue la gran rebelión de las otras posibilidades que en este mundito asqueroso no tienen cabida. Y así mismo se pensaron y nos mostraron los huelguistas, sus familias y los jotos y tortas de la película.

Cuando la película va llegando al final, sucede lo que ya sabemos, rompehuelgas, homo-lesbofobias, y desarticulación. Sin embargo, en la siguiente marcha por el orgullo de la fiesta, y ante la presión de los organizadores, las y los compas de LGSM tenían la imposición de no marchar con consignas políticas, porque era una fiesta “de la alegría y la celebración”, pero el tiro les salió por la culata, no pudieron parar a la gran cantidad de gente que llegó a marchar con las tortas, los jotos, les trans y el nuevo contingente, los mineros y sus familias.

¿Cuándo nos quedamos tan apartes de otras luchas? ¿Cuándo sentimos la exclusión o la inclusión como patrimonio único? Para mí es una lucha mayor porque la iglesia católica y Gays&CIA son lxs únicxs que hoy están peleando por matrimonio y patrimonio (que para mi, según Engels y Goldman son lo mismo). Sé que este tema se puede prestar para mucha discusión, y lo dejo abierto para otro escrito si se animan. Pero lo que me convoca a reseñar esta película es a la capacidad de visión respecto a las luchas con y más allá de nuestra preferencia sexual. ¿Desde dónde nos asumimos como otrxs? ¿Quién podría haber imaginado a un sector de la producción con una tradición tan machista como el minero marchando mano a mana con “desviados y pervertidas”?

La autora del artículo anteriormente mencionado dice: “Celebración porque en una sociedad que nos educa para la vergüenza, el orgullo y festejarnos es una respuesta política.”[4] La verdad, y como versa una consigna en las calles de Chile, para mí está existiendo mucha fiesta y poca protesta, si nos siguen matando, desapareciendo, escupiendo y señalando, tal cual como se hace (e hizo) con muchas otras sectores de esta infame sociedad.

Cristian A. Aravena Aravena Aravena Aravena Araetcétera

Uñas rojas la metralleta

[1] http://www.cinetecanacional.net/php/detallePelicula.php?clv=9417&Tit=Estrenos

[2] A propósito de la maravillosa crítica escrita por Pedro Lemebel a la centro-izquierda chilena en “Manifiesto Hablo por mi diferencia”. Acá el texto completo: http://lemebel.blogspot.com.ar/2005/11/manifiesto-hablo-por-mi-diferencia.html

[3] http://www.marcha.org.ar/a-46-anos-del-levantamiento-de-stonewall/

[4] Ibíd.

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