Por una Latinoamerica libre

Vergüenza es la hipocresía (difusión)

 

Quienes firmamos estas líneas miramos con asombro las reacciones ante la intervención posporno llevada a cabo en el marco de los Miércoles de Placer, ciclo que hace tiempo lleva a cabo el Área de Comunicación, Géneros y Sexualidades de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.

En primer lugar, queremos expresar nuestro compromiso con la Universidad pública, espacio donde la libertad de expresión es no sólo una condición irrenunciable sino también un ejercicio activo y permanente para pensar y producir nuevos sentidos y promover/provocar discusiones. Repudiamos las reacciones que a raíz de esta intervención han llamado al orden, a la sanción y al control de los espacios, contenidos y actividades académicas que se desarrollan en la Universidad. No hay sanción posible para los Miércoles de Placer ni para ningún espacio académico ya que en la universidad se piensa y hace en libertad.

 ¡Cuántas pasiones desató la intervención de Miércoles de Placer en la comunidad de la Facultad de Ciencias Sociales y en la sociedad en general! ¿Miedo? ¿Ansiedad? ¿Pánico?. Resulta paradójico el modo en que opera la moral hegemónica sobre el sexo y la sexualidad: mientras que ante escenas de sexo queer (no heterosexual) en los pasillos de la facultad no paran de proliferar cientos de comentarios e intervenciones, ante denuncias por violencia, acoso, abuso o discriminación a mujeres, trans, gays, lesbianas la respuesta más común es la indiferencia.

Lo que se puede hacer a la vista de todos, lo que se puede decir, lo permitido y lo prohibido son definiciones políticas. ¿Qué provoca la sexualidad cuando sale de sus espacios autorizados y domesticados?  Probablemente muchas de las voces que vorazmente salieron a repudiar a lo sucedido en Sociales no emitan opinión sobre las sistemáticas exhibiciones de sexo (las cuales ponderan por sobre todo el disfrute masculino cis-heterosexual) que hay en los medios y en la vía pública. Por el contrario, en las últimas horas se re-actualizaron los sentidos que afirman que la única forma culturalmente aceptada de erotismo es aquella que reproduce la norma heterosexual. La espectacularización y el fuerte impacto mediático pone de manifiesto una doble moral. La intervención posporno fue condenada pero al mismo tiempo fue utilizada para agitar contiendas de la política universitaria…y ya sabemos que en año electoral cualquier asunto es susceptible de ser reducido a una disputa entre partidos.

¿Qué formas de exhibir placer resultan aceptables y cuáles caen en el rango de lo insoportable? Valoramos y apoyamos la realización de acciones como las que promueve el Área de Comunicación, Géneros y Sexualidades que, desde distintos lenguajes, buscan erotizar espacios aparentemente sagrados y visibilizar a aquellas sexualidades y deseos que quedan por fuera de lo concebido como aceptable.

En la medida en que no puedan deshilvanarse los resortes culturales que colocan a la sexualidad como un asunto privado y afirman que hay espacios autorizados y espacios vedados para la puesta en discurso de la sexualidad -en este caso el universitario- difícilmente podrá ponerse en discusión el modo en que la misma se imbrica en relaciones de poder y desigualdad.  Por ello, el cuerpo es y seguirá siendo necesariamente campo de batalla así como espacio de militancia y enunciación política.

Firman:

 

Mariana Palumbo (UBA/CONICET)

Anahí Farji Neer (UBA/ CONICET)

Ana Mines (UBA/CONICET)

Fernanda Carvajal

 

 

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