Por una Latinoamerica libre

¡LOADO SEA EL SEÑOR!

La poética de lo político maravilloso

Por: Luis Castillo Farjat

¡LOADO SEA EL SEÑOR!
La poética de lo político maravilloso
Endoko endiminoko
efímere bongó
enkiko bagarofia…
¡Yamba-Ó!
[…] Teclean las tibias
a la tibia con tibia
tic tic de palitos.
Retumba y zumba
tam tam de atabal,
timbal de ñangó.
Rumba y tumba,
tambor de cajón
y ecón con ecón.
¡Tambor!1

De la obra de Alejo Carpentier, probablemente lo menos –y más erróneamente– analizado es su composición primigenia, en donde el afrocubanismo era asumido por el autor de forma vanguardista. El poco interés que despiertan los primeros trabajos de Carpentier tiene que ver, principalmente, con la distancia que suponen con sus obras consagradas dentro de lo “real maravilloso”. Es prácticamente imposible acercarse a las obras de juventud carpenteriana sin haber tenido ya algún contacto con el resto de la obra y esto ha provocado algunas valoraciones injustas o una lectura vista a partir de los ojos del autor de El reino de este mundo. Sin duda, aquí pecaremos de la misma predisposición hacía la primer novela de Carpentier, aunque trataremos de comprender ¡Ecué-Yamba-Ó! desde lo que significa la obra misma como por el contexto en la que fue escrita. La pretensión de este trabajo es señalar primero el momento al que pertenece la novela dentro de la obra de Carpentier, no tanto desde la óptica evolucionista que supone una curva ascendente hacia la maduración literaria, sino como un mero proceso lleno de sobresaltos y sin una progresividad necesaria.

Hay también cierta propensión a imponer sobre la biografías de los autores etapas de acuerdo con su estilística; sin embargo, esta simplificación, aunque productiva para la explicación de las trayectorias, deja algunas cuestiones que no entran en el modelo como anomalías, máxime cuando no se comprende el contexto político-estético en el que se llevó a cabo la obra. Esto último abre un panorama infinito por la multiplicidad de relaciones que supone la complejidad del trabajo artístico inmiscuido, tanto en las ideas literarias del momento como el acontecer político, así como las propias intensiones y tradiciones del autor. Aquí simplemente se enunciarán algunos datos que se creen importantes para acercarse a la novela en cuestión y comprender los valores estéticos dentro de ella.

luis1

Sociopolítica de la Vanguardia

Hacia finales del siglo XIX, Cuba era el último reducto de la dominación española sobre tierras americanas. Para los Estados Unidos la isla representaba tanto un enclave productivo como un puesto de avanzada que abría las puertas hacia la expansión comercial europea y sudamericana. Inglaterra como potencia colonial entraba en un proceso de declive y los norteamericanos pusieron un particular interés sobre Cuba por su importancia geoestratégica. Esta situación se mezcló con los ideales independentistas de un sector de la población cubana, que desembocó en un complicado conflicto de intereses. Cuba tuvo así que, primero independizarse de España para completar el proceso frente a los Estados Unidos. No obstante, la liberación cubana no logró profundizarse, puesto que entraba en una nueva fase de dominación económica por la expansión capitalista, particularmente del capital norteamericano que requería del dominio político de la isla para expandir sus mercados. El mecanismo utilizado para tales efectos fue la “Enmienda Platt”, que otorgó facultades al gobierno de Washington para intervenir en el gobierno cubano si así lo requerían sus intereses.

El panorama político de la recién independiente república se complicaba por la tensión que generaba el dominio norteamericano sobre sus finanzas y el gobierno; incluso los norteamericanos intervinieron para deponer a mandatarios electos. Después de la bonanza de los años de la guerra, en dónde los precios del azúcar se elevaron exponencialmente, la economía cubana entro en recesión y para principios de la década de 1920, el país se encontraba en bancarrota. En este escenario asume la presidencia Alfredo Zayas, quien se vio envuelto en varios escándalos de corrupción que culminarían con su gobierno. Uno de los principales factores para que Zayas evitara la reelección fue la llamada “Protesta de los trece”. Derivado de los fraudes en la lotería nacional, el escandaloso sueldo del presidente en medio de la crisis, así como la construcción de una estatua suya, un grupo de jóvenes intelectuales encararon a un miembro del gabinete de Zayas un acto oficial. Para culminar su acto de protesta lanzaron un manifiesto firmado por los trece personajes, quienes un poco más tarde serían los iniciadores del grupo Minorista y
tendrían una destacada participación en la política y en las artes cubanas.

Con la llegada del general Machado al poder, la crisis en la isla no menguó significativamente y los sectores disidentes comenzaron a agruparse y a organizarse, lo que generó una oleada de represiva, con la que se ganó el mote de “asno con garras” otorgado por el poeta Rubén Martínez Villena. Machado había sido un administrador de la compañía norteamericana de electricidad cubana y durante este periodo, la sumisión ante los Estados Unidos fue aumentó considerablemente. Esto generó cierto descontento entre los sectores populares y de clase media en Cuba, quienes se veían afectados directamente por la intromisión norteamericana en la isla. Los obreros cubanos eran explotados por el capital internacional y se veían en competencia con los braseros caribeños, quienes recibían un sueldo aun menor; la clase media no era relegada, tanto del poder político y del poder económico. Aquí se observa la tensión entre el criollismo manifestado como regionalismo, indigenismo o telurismo como oposición al cosmopolitismo modernista que pretende reflejar la esencia de lo latinoamericano, retratando su tierra y sus gentes (2). El mismo Carpentier da cuenta de este conflicto en Ecué-Yamba-Ó

Capataces americanos mascando tabaco. El químico francés que maldecía cotidianamente al cocinero de la fonda. El pescador italiano, que comía guindillas con pan y aceite. El inevitable viajante judío, enviado por una casa de maquinaria yanqui […] escuadrones de haitianos harapientos, que surgían del horizonte lejano trayendo sus hembras y gallos de pelea, dirigidos por algún condotiero negro con sombrero de guano […] Después llegaban los de Jamaica con mandíbulas cuadradas y over-alls descoloridos, sudando agrio en sus camisas de respiraderos. Con ellos venían madamas ampulosas, llevando anchos sobreros de plumas, tan arcaicos y complicados como los que todavía lucen en sus fotografías las princesas alemanas […] Pronto aparecen los emigrantes gallegos. Arrastran alpargatas, y sus caras, cubiertas de granos, eliminan los vinillos ácidos de la montaña […] Algunos polacos tenaces se improvisan tenduchos sobre el vientre, ofreciendo mancuernas de hueso, cuellos de seda tornasolada, ligas purpura y preservativos alemanes disimulados en cajas de cerillas. Los horticultores asiáticos se arrodillan en el huerto de la casa vivienda con gestos de cartomántica. Los almacenistas chinos invierten millares de dólares en balas y toneles que les son enviados por Sung-Sing-Lung…(3)

 y más aun cuando plasma los conflictos entre los haitianos y jamaiquinos con los cubanos y  la oposición férrea hacía el American way of life, encarnado en esos personajes, “los yanquis, mascadores de andullo, [que] causaban su estupefacción. Le resultaban menos humanos que una tapia, con el hablao ese que ni Dió entendía. Además era sabido que despreciaban a los negros…”(4) El tema de la explotación de los cubanos frente al capitalismo norteamericano es evidente. “Aunque el norteamericano blanco no aparece como personaje, más bien como una especie de presencia Orweliana, se manifiesta en la efigie o signos comerciales y en transacciones oscuras”.(5)

En el resto de América Latina el panorama era similar y es en este contexto en el que surge un movimiento estético de la vanguardia, alimentado por el sentimiento criollista, manifestado como nacionalismo o indigenismo. El escritor latinoamericano.

Debía tratar de expresar su mundo, mundo tanto más interesante por cuanto es nuevo, se encuentra poblado de sorpresas, ofrece elementos difíciles de tratar porque aun no han sido explotados por la literatura […] y sobre todo salir del “nativismo”, del “tipicismo” de la estampa pintoresca, para “desprovincializar” su literatura elevándola a la categoría de los valores universales (6).

En Cuba no cabía el indigenismo y la expresión de la vanguardia estuvo ligada más hacía el afrocubanismo como una postura política frente a la idea cosmopolita capitalista y la norteamericanización de la cultura encarnada en la corriente modernista. El mismo Carpentier justifica su pecado de juventud vanguardista en el mismo prólogo a ¡Ecué- Yamba-Ó!

 Había, pues, que ser “nacionalista”, tratándose, a la vez de ser “vanguardista”. That’s the question…Propósito difícil puesto que todo nacionalismo descansa en el culto a una tradición. De ahí que la ecuación de más y menos, de menos y más, de conciliación de los contrarios, se resolviera para mi hamlético monólogo juvenil, en el producto híbrido.(7)

Bajo esta tensión el grupo Minorista surge en 1923 por varios de los integrantes del grupo de los trece para intercambiar ideas sobre las transformaciones intelectuales y políticas. Este momento es fundacional para la tradición de izquierda en América Latina, nacida bajo el sello de la guerra imperialista, la crisis mundial del capitalismo, las luchas de liberación nacional y la formación de partidos comunistas en la región. “Con el grupo Minorista, la necesidad de politización del intelectual se hizo evidente” (8).

Un suizo afrocubano

Al ser Carpentier un escritor cercano a la Revolución Cubana y anteriormente con una participación política, siempre había sido reivindicado su nacimiento en La Habana. Si embargo, cuando Cabrera Infante revela que más bien, nació en Lausana, Suiza, se creó cierta controversia, aun a pesar de que Carpentier había sido visto siempre como un europeo, al menos de formación (9).

Aunque Carpentier tratase de romper con el paradigma novelesco mundonovista, yuxtaponiendo escenas y cuadros descriptivos exentos de conexión causal, al modo del “ritmo vital” del collage, es a nivel narracional donde se denuncia la imposibilidad de asimilar la cultura negra: tono culto y retórico, de intención política evidente; explicitación de la voz generadora del texto, portadora de la óptica racional del blanco (10)

Proveniente de una familia de músicos y arquitectos inmigrantes, Alejo seguirá sus primeros años estas dos pasiones que lo llevaron a ser un buen pianista. Como muchos otros escritores, encuentra en el periodismo una forma para ganarse la vida, incluso cuando tenía que escribir de modas con el seudónimo de Jaqueline. Las reseñas y artículos en este momento aparecen en periódicos de la burguesía habanera, en un momento en el que bullía el descontento social; sin embargo, las publicaciones de Social, donde Carpentier era redactor se fueron politizando gracias a su labor.

Estando en esa escena es como entra en contacto con los miembros del grupo de los trece, con quienes funda el grupo Minorista. En palabras de José Antonio Portuondo, “la actitud ‘minorista’ jugó un papel importante en la maduración de la conciencia estética y social cubana y en la agitación y propaganda de las ideas más progresistas de los llamados movimientos y escuelas de vanguardia europeos, permeados ya de marxismo” (11).

La represión por el régimen de Machado aumentaba y uno de los golpes más fuertes fue la ocupación militar de la Universidad de La Habana. Los intelectuales de este grupo lanzan en Mayo de 1927 la Declaración Minorista en la misma revista Social, en donde, afirmando su presencia como grupo ante las declaratorias de inexistencia, señalan su nacimiento como grupo. En este manifiesto protestaban por la represión sufrida por la intelectualidad cubana, por los “mercachifles” instalados en el poder y por el sometimiento del gobierno frente a los intereses norteamericanos, así como la solidaridad con Nicaragua y México, frente a los atropellos imperialistas. Además se lanzan contra ciertos personajes del gabinete de Machado y contra varias políticas implementadas por éste. El final es políticamente contundente, pues los firmantes mencionan laborar

Por la revisión de los valores falsos y gastados.
Por el arte vernáculo y, en general, por el arte nuevo en sus diversas manifestaciones.
Por la introducción y vulgarización en Cuba de las últimas doctrinas, teóricas y prácticas
artísticas y científicas.
Por la reforma de la enseñanza pública y contra los corrompidos sistemas de oposición a
las cátedras. Por la autonomía universitaria.
Por la independencia económica de Cuba y contra el imperialismo yanqui.
Contra las dictaduras políticas universales, en el mundo, en la América, en Cuba.
Contra los desafueros de la pseudodemocracia, contra la farsa del sufragio y por la
participación efectiva del pueblo en el gobierno.
En pro del mejoramiento del agricultor, del colono y del obrero en Cuba.
Por la cordialidad y la unión latinoamericana (12).

En el Manifiesto se observa la militancia que exige, para los autores, la incorporación a un movimiento literario. Carpentier lo señala en el prólogo a Ecué-Yamba-Ó cuando citando a Marx, justifica la vanguardia como una ruptura con el orden social, equiparándolo a la filosofía del proletariado. Incluso se equipara con Marx al mencionar la obra citada, como un “artículo de juventud”, al igual que su novela (13).

La proclama causó la rápida persecución y el encarcelamiento de varios de los integrantes del grupo, entre ellos Alejo Carpentier. Estando en la cárcel del Prado 1 en La Habana, al igual que su protagonista, Menegildo, escribe el primer borrador de ¡Ecué-Yamba-Ó! del 1 al 9 de agosto de 1927.

Encarcelado por Machado, en 1927 escribí en prisión, el primitivo estado de lo que habría de ser después, mi primer libro publicado: ¡Ecué-Yamba-Ó! […] Se trata de una obra de principiante, graciosa a veces, pero demasiado marcada por los giros y “modos de hacer”, de un “vanguardismo” rebasado –aunque sus enfoques políticos, me jacto de ello eran absolutamente correctos.

Al salir de la cárcel, Carpentier, ayudado del poeta surrealista francés, Robert Desnos, huye a Francia, donde termina de escribir la novela. Estando en Francia tomaría clases de etnología en la Sorbona y se pondría en contacto con el movimiento de la négritude, cuyo portavoz en ese momento eran los redactores de L’Etudiant Noir. No cabe duda de la influencia de el panorama parisino en Carpentier, pues en ese momento, la vanguardia europea entra en contacto con el arte africano, conjugándose con las preocupaciones de la afrocubanía del escritor. La novela es publicada en 1933 en Madrid y reeditada después de ciertas peripecias que el autor narra en el prólogo, como la aparición de una versión “pirata” en Argentina.

La magia política

Como ya hemos visto, Ecué-Yamba-Ó no es la obra predilecta de Carpentier, e incluso reniega de ella, de la vanguardia, de los personajes, del lenguaje. No obstante tal conflicto entre el autor y su obra, Carpentier reivindica tanto los enfoques políticos como los pasajes en los que se describen los ritos de los ñáñigos. En una obra tan rechazada por la critica y por su mismo autor creemos pertinente revalorizar esta temática, tanto por el significado de los grupos que se describen, como por sus prácticas políticas y rituales.

La primer aproximación que puede hacerse aquí es el cuestionamiento de la modernidad capitalista por parte de Carpentier, quien ve en el regreso a la identidad primigenia africana la forma de contrarrestar los daños provocados por el capital.

Desde ¡Ecué-Yamba-Ó! sus preferencias se inclinan más hacia los valores primitivos encarnados aquí por los hombres de color, que hacia la civilización industrializada representada por el central San Lucio, lo que revela ya una buena dosis de recelo hacia el tipo de progreso seguido por las sociedades modernas (14).

Este planteamiento se asemeja a la descripción del ethos barroco que propone Bolívar Echeverría para el análisis de la realidad latinoamericana. Este

resulta de una estrategia de afirmación de la corporeidad concreta del valor de uso, que termina en una reconstrucción de la misma en un segundo nivel; una estrategia que acepta las leyes de la circulación mercantil, a las que esa corporeidad se sacrifica pero que lo hace al mismo tiempo que se inconforma con ellas y las somete a un juego de transgresiones que las refuncionaliza (15).

Pareciere que Carpentier plantea la cuestión de “lo real maravilloso” como una estrategia para hacer frente a la modernidad capitalista que subyuga las realidades diferentes. Así el regreso a las tradiciones no niega tajantemente el capitalismo, sino que lo refuncionaliza bajo las prácticas ancestrales africanas. Claro ejemplo de esto es la subsunción de los santos cristianos bajo el panteón yoruba, no solamente como una forma de mestizaje cultural, sino
como una estrategia societal. En el capitulo de El Embó, en el que Menegildo acude a Beruá para ganar, mediante la hechicería, los favores de Longina se observa el papel de la magia como estrategia para vivir en el mundo del capital, dónde el haitiano Napolión ostenta la propiedad de la mujer.

Las imágenes cristianas, para comenzar, gozaban libremente de los esplendores de una vida secreta, ignorada por los no iniciados. En el centro, sobre la piel de un chato tambor ritual, se alzaba Obatalá, el crucificado, preso en una red de collares entretejidos. A sus pies, Yemayá, diminuta Virgen de Regla, estaba encarcelada en una botella de cristal. Shangó, bajo los rasgos de Santa Bárbara, segundo elemento de la trinidad de orishas mayores, blandía un sable dorado. Un San Juan Bautista de yeso representaba la potencia de Olulú. Mama-Lola, china pelona, diosa de los sexos del hombre y de la mujer, era figurada por una sonriente muñeca de juguetería, a la que habían añadido un enorme lazo cubierto de cuentas. Vestidos de encarnado, con los ojos fijos, los Jimaguas, erguían sus cuerpecitos negros en un ángulo de la mesa. Espíritus mellizos, con pupilas saltonas y los cuellos unidos por un trozo de soga aparatosamente atado. Un cándido gallito de plumas, colocado en una cazuela de barro y rodeado por siete cuchillos relucientes simbolizaba el poderío indómito del demonio Eshú… En torno a las figuras, un hacha, dos cornamentas
de venado, algunos colmillos de gato, varias maracas y un sapo embalsamado constituían un inquietante arsenal de maleficios. El guano de las paredes sostenía herraduras, flores de papel y estampas de San José, San Dimas, el Niño de Atocha, la Virgen de las Mercedes. Sujeto de un clavo se veía el collar de Ifá compuesto por dieciséis medias semillas de mango, ensartadas en una cadena de cobre (16).

La novela misma tiene un claro tinte mítico, pues a pesar de que Carpentier señala haber sido escrita, basada en hechos reales –Menegildo fue un compañero de la infancia del escritor–, la historia tiene cierta similitud con el mito yoruba de la rivalidad entre Shangó y Ogún por el amor de Oyá, esposa de Ogún, de quien Shangó se enamora y se la lleva, convirtiendo a los hermanos en enemigos (17).

El ñañiguismo es el ejemplo perfecto de lo barroco, pues representa una sociedad mutualista frente a la opresión económico-racial sufrida por los negros cubanos, aun después de la abolición de la esclavitud, actuando sobre un plano político-mágico. “El mundo de la religiosidad popular cubana adquiere también una significación de valores políticos cuando aparece como abiertamente contrapuesta al “american way of life” que avanza sobre el pueblo” (18).

Durante la colonia, los tratantes negociaban con ciertas organizaciones africanas para que capturaran a sus enemigos, a los que compraban como esclavos, para después transportarlos al Nuevo Mundo. En Cuba se dio una particular relación con la zona Calabar, al sur de Nigeria, en dónde operaban sociedades secretas Abakuá.

Los grupos carabalies, al pertenecer a tribus diferentes, tenían a su vez dialectos diferentes y creencias similares. Las preferencias religiosas, sin embargo, guardaban características específicas en cada grupo. Aunque fueron muchas las tribus, podemos considerar que las Ibo, Ibibio y Ekoi son las más significativas, y de ellas procede el ñáñiguismo, como principal aporte trascultural a la sociedad cubana (19).

La primer cofradía esotérica procedente de Calabar se estableció en el puerto Habanero en 1836,20 como forma de transculturación africana. De todo el continente americano, estas organizaciones secretas sólo existen en Cuba. Los miembros a esta cofradía son  conocidos como ñáñigos, porque en sus ceremonias participa un personaje encapuchado o enmascarado conocido como Ireme, ñaña o ñáñigo a quien el pueblo reconoce como diablito. El mote de ñáñigo proviene de los términos calabaríes Ñaña, que significa compañero o hermano y el sufijo Ngo, que significa leopardo. De esta forma ñáñigo se traduce como los hermanos o compañeros del leopardo.

Las acusaciones hacia los ñáñigos como criminales o de brujería era sólo cierto en casos individuales y aislados, lo que en conjunción con una atmosfera sensacionalista generó el lucro por el temor, por medio de la ignorancia y la propaganda masiva contra el ñañiguismo. En Cuba los ñáñigos eran los esclavos negros o sus descendientes, discriminados y perseguidos (21). Esto se debió, en gran medida a la dificultad del pensamiento occidental para comprender a estas sociedades de ayuda mutua fincadas en la tradición trasplantada a Cuba. Era impensable que los estratos más bajos de la sociedad cubana se organizaran políticamente, por lo tanto era necesario levantar una campaña de descrédito.

En ¡Ecué-Yamba-Ó! se observa la tensión que guarda la política institucional con esta otra forma de organización. Por un lado se trata de ridiculizar la política burguesa por las claras convicciones del autor y por sentirse víctima de ese sistema. En el capitulo Política se hace mofa de los partidos políticos existentes y del sistema electoral en su conjunto, “había quien votara por el Gallo y el Arado. Otros confiaban en Liborio y la Estrella, o en el Partido de la Cotorra. La lucha se había entablado entre el Chino-delos- cuatro-gatos, el Mayoral-que-sonaba-el-cuero, y el Tiburón-con-sombrero-de-jipi” (22). Mientras tanto, cuando se habla de las sociedades ñañigas, Carpentier lo hace de forma respetuosa.

No obstante Carpentier da cuenta de otro conflicto en el que recuerda las sociedades ñañigas en Nigeria en colusión con los compradores de esclavos. Estas sociedades secretas parece que se encuentran al servicio de ciertos bandos políticos, donde incluso, llegan a matarse entre si; Menegildo es asesinado por una facción rival de la que no se sabe exactamente a qué intereses respondía. Así se muestra cierta noción de la política enlazada indisolublemente con la religiosidad popular, como sucede en muchos sitios de Latinoamérica.

NOTAS:

1 Alejo Carpentier “Yamba-Ó”
2 Selena Millares, Alejo Carpentier, Síntesis, Madrid, 2004, p. 32

3 Alejo Carpentier, Ecué-Yamba-Ó, Bruguera, Barcelona, 1980, p. 9
4 Ibíd. p. 64
5 Frank Janney, Alejo Carpentier and his early works, Tamesis, Londres, 1981, p. 33
6 Salvador Arias, Compilación de textos sobre Alejo Carpentier, Casa de las Américas, La Habana,
1977, p. 18

7 Alejo Carpentier, Ecué… p. 8
8 Salvador Arias, Óp. Cit., p. 50
9 Klaus Müller-Bergh, Alejo Carpentier. Estudio biográfico-critico, Las Américas, Madrid, 1972

10 Irlemar Chiampi Cortez, La Reescritura de Carpentier, según Roberto González Echevarría” en:
Revista Iberoamericana, vol. 44, no 102, 1978, p. 159
11 Citado en: Selena Millares, Óp. Cit.

12 Hugo Verani, Las vanguardias literarias en Hispanoamérica: Manifiestos, proclamas y otros
escritos, FCE, México, 1990
13 Alejo Carpentier, Ecué… p. 5

14 Oscar Pelayos Zurdo, El diálogo con la historia de Alejo Carpentier, Península, Barcelona, 1985,
p. 138
15 Bolivar Echeverría, La modernidad de lo barroco, Era, México, 2000, p. 46
16 Alejo Carpentier, Ecué… p. 84
17 Nellys Montenegro de la Hoz, “Prácticas mágico-religiosas en Ecué-Yamba-O” en: Humanismo y
Ciencia, vol. 1, no. 1, 2014
18 Graciela Maturo, “Religiosidad y liberación en ¡Ecué-Yamba-Ó! y el reino de este mundo” en:
Zulma Palermo et. al., Historia y mito en la obra de Alejo Carpentier, Fernando García Cambeiro,
Buenos Aires, 1972, p. 64
19 Berta Esther Fernández “Los Ñañigos Sociedad secreta” en: Tramas, no. 13, 1998, p. 44
20 Nellys Montenegro de la Hoz, “Prácticas mágico-religiosas en Ecué-Yamba-O” en: Humanismo y
Ciencia, vol. 1, no. 1, 2014
21 Berta Esther Fernández, Op. Cit, p. 46
22 Alejo Carpentier, Ecué… p. 116

Bibliografía

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Carpentier, Alejo, Ecué-Yamba-Ó, Bruguera, Barcelona, 1980.
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