Por una Latinoamerica libre

La mano que mece la cuna

Por: Alejandro Tagle

Hoy el grito que sacude a las multitudes revolucionarias (#VivosSeLosLlevaron #VivosLosQueremos) hace alusión a la más reciente masacre perpetrada por el gobierno, hacia un grupo de normalistas de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero, en donde 6 estudiantes murieron y 43 desaparecieron.

Este acontecimiento toca fibras muy sensibles de la incipiente democracia mexicana, pues la palabra “estudiantes” nos remite automáticamente a los acontecimientos del 2 de octubre de 1968, cuando se realizó la mayor ofensiva militar contra un grupo de estudiantes en México durante la administración de Gustavo Díaz Ordaz. La justificación en ese momento fue que eran comunistas que querían desestabilizar al país. Más adelante, también surgió un grupo armado que se autodenominó EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional) y que salió a la luz pública en Chiapas el 1 de enero de 1994, el mismo día en que entrara en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Este movimiento armado ha buscado rebelarse contra las condiciones de pobreza y marginación de la que son objeto los indígenas en México y el desplazamiento económico, social y cultural ocasionado principalmente por las políticas neoliberales impulsadas en su mayoría por Carlos Salinas de Gortari durante su sexenio.

La reacción violenta por parte del gobierno y su incapacidad por mantener un diálogo veraz e incluyente con la representación del EZLN causaron matanzas como la de Acteal, perpetrada por grupos paramilitares presuntamente ligados al gobierno donde perdieron la vida 45 personas, incluidos niños y mujeres embarazadas, que funcionó como una estrategia sucia para debilitar al movimiento zapatista; o lo sucedido en la comunidad de El Charco en Guerrero, donde 11 personas perdieron la vida; o en Aguas Blancas, donde 17 campesinos murieron, en ambos lugares a manos de elementos del Ejército Mexicano. La lista sigue y a nuestra memoria llegan nombres como la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), donde un total de 4 muertos resultó del enfrentamiento, entre ellos el periodista Brad Will; o el ataque contra la comunidad de San Salvador Atenco y Tlatlaya, ambos en el Estado de México. Con todos estos antecedentes es innegable que el gobierno le teme, desde hace mucho tiempo, a la organización de los pueblos y a la educación de los jóvenes, principalmente cuando ésta no corresponde a los intereses políticos y sociales del mismo.

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A lo que no le tiene miedo es a que la economía del país esté controlada por no más de 400 familias, ni a que México cuente con el segundo hombre más rico del mundo y, al mismo tiempo, con más de 60 millones de pobres, lo que habla de la increíble desigualdad económica y social que se vive en el país.

Pero vale la pena hacer un ejercicio de reflexión basado en datos duros, pues gobiernos van y vienen, partidos políticos también, y con el surgimiento de nuevas figuras políticas se alimenta la esperanza del ciudadano de un cambio verdadero, de un gobierno justo que vele por el interés de las mayorías y de que ahora sí las cosas van a ir mejor pero las cosas parecen seguir a grandes rasgos por la misma línea. La pregunta es ¿a quién o a quiénes les conviene un país sumido en la ignorancia y la desigualdad?, ¿quién o quiénes tienen mayor poder de decisión en el mundo actual? Le conviene a los políticos, pues un pueblo pobre e ignorante es más fácil de manipular, también le conviene a empresarios como Carlos Slim que controla el 79% de telecomunicaciones en el país con uno de los servicios de telefonía más caros del mundo; le conviene a las familias Azcárraga y Salinas Pliego con su duopolio de la enajenación televisiva que funciona para lavar la imagen y el dinero de políticos y empresarios, y a su vez a otros empresarios como José Antonio Fernández ( FEMSA) que posee el 55% del mercado de refresco en el país y que con sus 12,395 tiendas OXXO va aniquilando a las tienditas de la esquina y, así, destruyendo y debilitando las economías locales, pues la mayoría de los productos que se expenden en los OXXO son productos industrializados producidos por las grandes corporaciones “alimentarias”, así mismo sus locales funcionan como centros de distribución de sus propios productos chatarra y de otras empresas como la de Daniel Servitje (BIMBO), que durante años llenan la panza de los mexicanos con harina y azúcar y así participan de manera activa en la epidemia de obesidad y diabetes que invade a México, contribuyendo a posicionar al país en el primer lugar de obesidad adulta e infantil en el mundo.

Pero viendo el panorama desde un enfoque global, sepa usted que de las 100 mayores entidades económicas en el mundo, 51 ya son corporaciones, y únicamente 49 son países. Así es que si usted le cree a René de “Calle 13” cuando dice que él hace la revolución contra el poder económico yanqui, mientras Coca-Cola y Adidas lo patrocinan o si usted cree que un grupo de intelectuales de izquierda van a lograr influir en la realidad política y social de este país, mientras fuman empedernidamente cigarros de la Philip Morris (que por cierto convirtió a Carlos Slim en un súper millonario), permítame dudarlo, pues parece que mientras los ciudadanos conscientes e informados focalizamos nuestro descontento en los políticos, los que ponen a esos políticos y los que acrecientan la desigualdad día con día en el país y en el mundo son los dueños del dinero, pero ante todo parece que conviene tener a un personaje como Enrique Peña Nieto para que todos los mexicanos descarguen su ira en una marcha, mientras disfrutan de su Coca-cola y sus donas Bimbo, ésa es “La Dictadura Perfecta”, señor Luis Estrada, la que funciona como una monarquía, pasando la estafeta generación tras generación, sin un período de tiempo determinado y a la que, dicho sea de paso, usted se asoció para financiar su última película.

Así que vale la pena cuestionar nuestros hábitos de consumo y tratar de determinar qué implicaciones políticas, económicas y sociales tienen. Por ejemplo, ¿qué repercusiones hay en la economía local cuando yo compro en un OXXO?, ¿cuántos negocios familiares cierran por cada OXXO que abre?, ¿cuántos negocios locales cierran por cada WAL-MART que abre?

Entonces si usted planea manifestarse por los abusos de los políticos actuales, le recomiendo que también vea la mano que mueve los hilos del político en cuestión y así, tal vez, pueda dejar de financiar involuntariamente las condiciones de miseria y desigualdad del país y darse cuenta de quiénes influyen más en la vida política, económica, cultural y social.

Una vez, alguien que respeto me dijo: a las grandes empresas no les importa que las quieras, con que les compres es suficiente.

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