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Dos tipos de cuidado: el Papa Francisco I y Jorge Bergoglio

Por Jair Caudillo

En la historia de la humanidad, los hombres hemos jugado con caras distintas que nos muestran como si una persona fuera dos a la vez. Nuestros intereses y los de los demás nos obligan a orientar nuestro actuar hacia el cielo o hacia el infierno. Los grandes personajes como la gente común y corriente tienen esa capacidad para dialogar con su personalidad y cuando sea necesario mostrarse como el villano favorito o el héroe predilecto. La Iglesia Católica siempre ha sabido utilizar de manera magnifica este juego de máscaras para darle al mundo la cara de la bondad, mientras por la espalda te encaja una navaja. Uno de estos ejemplos del actuar convenenciero católico es el actual Sumo Pontífice, Francisco, con el nombre de pila de Jorge Mario Bergoglio y que nació un 17 de diciembre de 1936, pero que como jerarca eclesiástico vio la luz un 13 de marzo de 2013.

Antes de involucrarnos en la figura del Papa Francisco, es necesario destacar el papel protagónico del líder católico en la política mundial, para después narrar un poco el contexto en el que llega el argentino al trono de San Pedro y concluir con el trabajo de las máscaras que ha utilizado el que hoy asumimos es el guía moral y espiritual de gran parte de occidente y anexas[1].

El Papa es la máxima autoridad en la Iglesia Católica, ya que de él y de su sequito emanan todas las decisiones que corresponden a la situación en el mundo cristiano y que por años han sido estas las encargadas de alumbrar a los católicos el camino de una moralbenévola” y “bondadosa” que se apegue a la enseñanza de Jesucristo. Este sucesor de San Pedro en la Tierra, no sólo ha controlado la vida espiritual de sus fieles sino que a lo largo de los siglos ha fortalecido su poder e influencia por cada rincón del mundo, posicionando a la Iglesia Católica como una de las más poderosas a nivel mundial, pero que tiene mayor influencia en occidente y más específico en América Latina.

El poder del líder del Vaticano se ha servido de las excelentes estrategias de juego retorico y político para poner a su favor las circunstancias en las que se desenvuelve y convertirse en un agente de relaciones internacionales más que en un líder espiritual.Hablar de un suceso de relevancia mundial y no ligar al Papa es casi imposible, pues para todo acontecimiento Roma ha sabido tomar una postura que le permita proteger sus intereses y si se puede aumentarle su poder e influencia a lo largo y ancho del globo terráqueo,. En pocas palabras la figura papal no solo rige la vida de sus feligreses, sino que influye en la vida política, económica y social de una gran parte de la población e inclusive de aquellos que nos declaramos detractores del catolicismo.

Jorge Mario Bergoglio llega en un contexto interesante, en el que la Iglesia Católica venía de un proceso de conservadurismo radical iniciado por el Papa Juan Pablo II, que puso un candado a la institución y bloqueó cualquier posibilidad para llevar a la mesa cambios profundos en el colectivo católico. “El Papa peregrino”[2] fue sucedido por un seguidor de la corriente alemana[3] al extremo y que endureció la política católica reforzando aquel pequeño candado de Juan Pablo con uno más férreo y fuerte, imposible de abrir con cualquier razonamiento lógico. El Papa Benedicto XVI, tuvo la peculiaridad de afirmar el carácter conservador de la Iglesia Católica para alejar a sus seguidores de una corriente de aires libertadores que posicionaban a las minorías a exigir sus necesidades, centrando el debate en temas como el aborto, la eutanasia y los derechos de los grupos LGBT[4], los cuales hacían peligrar la normalidad y comodidad del seno religioso.

El arribo de Jorge Bergoglio ha significado una ruptura con dicho candado y la apertura de las puertas eclesiásticas para poner sobre la mesa al contexto social que tanto había negado sus antecesores y discutirlo, pues la realidad es algo que no se puede ocultar y el argentino tenía muy presente esta situación.

Francisco ingresó en los anales de la historia eclesiástica desde el primer segundo de su mandato, ya que fue el primer Papa proveniente del continente americano, el primero ue no había nacido en el viejo continente[5] y el primer Papa de formación jesuita, lo cual podría explicar un poco la ideología que ha aplicado desde su llegada a Roma. Los records históricos que logró Francisco con su nombramiento levantarían la duda del por qué la curia católica había elegido a un argentino y con ideas “progresistas”[6] para sustituir a un alemán de corte tradicionalista.

Uno de los argumentos que yo destaco para que el Conclave del 13 de marzo de 2013 eligiera al cardenal Jorge como el sucesor de Joseph Ratzinger[7] es el peso y la importancia de América Latina en el mundo católico, pues sin lugar a dudas es esta región el actual bastión católico, el sostén de la religiosidad e inclusive me atrevería a decir que es el motor que impulsa la mejora y al fortalecimiento de los lazos población-Iglesia en la actualidad. América Latina es a la religión católica, lo que el Estado de México al PRI, por poner un ejemplo muy burdo y sencillo, pero muy claro de entender.

En un estudio realizado por Pew Research Center, un think tank estadounidense con sede en Washington D.C, publicó en su página de internet en la sección de Religión una investigación sobre la población católica en los países a nivel mundial. El estudio realizado en el año de 2010 pero publicado en dicha página el 13 de febrero de 2013, un mes antes del ascenso de Jorge al Vaticano, nos menciona que el número de católicos en el mundo es cerca de 1.100 millones, de los cuales el país con el mayor porcentaje de estos es Brasil, el cual cuenta con 126.7 millones de católicos, que representa un 65% de su población y el 11% de los católicos en el mundo. En segundo lugar se encuentra México, otro país latinoamericano que cuenta con 96,450,000 de católicos, que significan el casi 9% de los católicos en el mundo y el 85% de su población. En tercer lugar aparecen Filipinas, seguidos por Estados Unidos e Italia, mientras que en sexto lugar aparece otra nación de Latinoamérica, Colombia, país que tiene en su territorio a 38.1 millones de católicos, el 3.5% de católicos a nivel mundial y el 82.3 % de su población.

La lista la completan Francia, Polonia, España y la República Democrática del Congo. Quiero destacar de este estudio la aparición de tres países latinoamericanos en dicha lista y que el estudio concluye que en América Latina y el Caribe existen 425,490,000 de católicos, lo que significa un 39% de la población mundial, siendo esta región la que maneja los más altos porcentajes en el orbe[8].

Para complementar el estudio anterior, el mismo Vaticano publicó en el Anuario Pontificio que en el año de 2015 el 49% de los católicos a nivel mundial proviene del continente americano, lo que significa que es América la región donde se concentra más la cosmovisión católica[9].

Ambos estudios, más allá que alimentan el ego de los historiadores positivistas y me colocan en una posición incómoda acerca de la importancia que pretendo darle a los números, me parece que me pueden servir para respaldar mi posición sobre la importancia de América Latina en el contexto católico, cosa que no me parece menor en la elección de un cardenal argentino como Papa y que puso a los cardenales más conservadores en un dilema. El Vaticano sabía que existía un movimiento importante de crecimiento musulmán a nivel mundial, un rechazo relevante de la población hacia la postura tan radical de los antecesores a Francisco y un avance peligroso de una ideología que se expande por tratar de liberar la mente y la moral religiosa con el afán de darle voz a ciertos grupos marginados como los homosexuales o las mujeres. Todos estos factores ponían en jaque a la institución católica y era necesario encontrar la figura de un hombre que pudiera resultar conciliador, y ese hombre no podía ser alguien que no hubiera nacido en el corazón del catolicismo, América Latina.

Seguramente, con la vista panorámica que acabo de presentar, pueden imaginarse a Francisco como todo un liberal que piensa cambiar a la Iglesia Católica desde la raíz y sin pedir permiso a nadie, cuando tampoco es así. Hay que entender que el argentino es el máximo líder de una de las instituciones más conservadoras y tradicionalistas que existen en la actualidad, cosa no menor si queremos pensar al catolicismo como un open mind de las religiones. Pero es cierto que Jorge le ha dado un giro interesante a la política católica previa a él, pues con a excepción de algunos casos como la encíclica Rerum Novarum, el Concilio Ecuménico Vaticano II y la Teoría de la Liberación en América Latina[10], la Iglesia había adoptado una ideología de enclaustramiento.

Se preguntarán más de uno por la política que ha llevado acabo el Papa Francisco, pues en muchas ocasiones sus declaraciones lo han pintado como un auténtico revolucionario, ya que ha tocado tabúes católicos como la homosexualidad, acerca de la cual ofreció una entrevista en un avión camino al Encuentro Juvenil Católico en Brasil el 29 de julio de 2013, donde mencionó aquella frase de “si una persona es gay y se acerca a Dios, ¿Quién soy yo para juzgarlo?”; o el divorcio, sobre el cual se posicionó hace unos meses con una declaración para evitar el rechazo y la condena a las personas divorciadas.

Pero, ¿esta cara de serafín del Papa Francisco ha sido la misma que ha ostentado en todos los cargos eclesiásticos que ha desempeñado? Pues dándonos un chapuzón a los textos que abordan la vida del argentino “elegido por Dios” [11], resulta que no es así. Francisco no es lo mismo que Jorge Mario Bergoglio, que aquella cara de serafín fue la trasformación del rostro de un hombre sumamente politizado y con una ideología apegada a los valores conservadores eclesiásticos con una pisca de conciliación y una cucharadita de progresismo.

Si alguien conoce muy bien Jorge Mario Bergoglio es su natal Argentina, quien vio crecer a aquel jesuita para convertirse en su Santidad Francisco I[12]. Los chés saben a la perfección que debajo de aquella “alba[13] divina” está un hombre que en el Cono Sur fue el más recio opositor a todo aquello que parece hoy conciliar.

Una de las cosas que muchos ignoran al hablar del cardenal Bergoglio es la sospechosa cercanía profunda que ostentó con una de las dictaduras más sangrientas y crueles que América Latina ha visto: el llamado Proceso de Reorganización Nacional, la cual se dio en Argentina a partir del 24 de marzo de 1976 con el derrocamiento de la presidenta electa María Estela Martínez de Perón, fiel seguidora al movimiento de su esposo[14], hasta la asunción del gobierno electo de Raúl Alfonsín el 10 de diciembre de 1983.

Dicha dictadura fue comandada por la Junta Militar precedida por Jorge Rafael Videla y contó con la colaboración efectiva de un grupo importante de la Iglesia Católica al que pertenecía nuestro simpático y carismático Papa. Los medios periodísticos argentinos han ligado a Francisco con el secuestro de dos religiosos jesuitas Orlando Yorio y Francisco Jalics durante cinco meses por los militares de Videla, los cuales recibieron acusaciones por parte de Bergoglio para arrestarlos por rebeldes. Aunque dichas acusaciones han sido rechazadas en infinidad de ocasiones por el jerarca argentino y la negación absoluta de los sagaces cómplices de aquel episodio lamentable de la historia albiceleste, el fantasma de aquella iracunda dictadura lo persigue hasta Roma para cuestionarle todo acto de buena fe que pudiera tener.

Como lo mencioné líneas atrás, un tema que ha tenido un gran empuje para ser debatido en la curia religiosa es la homosexualidad, la cual siempre ha sido concebida desde los ojos del catolicismo como una aberración natural, un pecado mortal, un plan del infierno y no de Dios. El Papa Francisco ha mostrado una política de acercamiento a este grupo con un trato más dócil y benévolo, pero que no fue el mismo mensaje que predicó cuando en Argentina se encontraba un proceso para la aprobación del matrimonio igualitario impulsado entonces por la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner.

Si existió un enemigo reacio al Kirchnerismo[15] fue Jorge Bergoglio, incluso el mismo Néstor Kirchner colocaba al religioso como el principal opositor a su gobierno, pues era él quien con sus influencias enviaba mensajes a la población argentina para que se opusieran a las propuestas tan desmoralizantes y diabólicas de Néstor y Cristina, en especial al aborto y la legalización del matrimonio homosexual. A pesar de toda influencia que inyectó Bergoglio en los argentinos, esta no fue la suficiente para evitar que el Congreso aprobara la ley, pero si para dejar muy en claro que en pleno siglo XXI, en el año 2010, la Iglesia Católica, la de Bergoglio, seguía con el discurso retrograda que limitaba los derechos humanos[16]. Su fuerte oposición no solo centró a la pareja Kirchner, sino también a los diez años de mandato de Carlos Menem[17], el cual llevó a cabo una política que siguió alimentando los constantes choques entre la curia católica argentina dirigida por Bergoglio y el mandatario justicialista.

Jorge promovió en la población argentina un fuerte rechazo político a las inmorales propuestas, pero tres años más tarde, el Papa Francisco invitó a los inmorales gays a que se acercaran a Dios y a la Iglesia, acto que no habla de una ética del argentino muy moral que digamos.

Es evidente entonces que ambas facetas de la vida de Francisco responden a necesidades personales y principalmente a intereses foráneos, pues cuando fue necesario enseñar colmillos, así lo hizo, y cuando fue necesario sonreírle al mundo, también lo efectuó con tal entereza y credibilidad. Era conveniente llevar al extremo su formación eclesiástica en su estancia argentina, pero al ser elegido Papa, la situación católica en el mundo no requiere de la dureza del jesuita, sino de la bondad del mismo.

Esto no quiere decir que Francisco sea sentado en el banquillo de los acusados, porque no es mi papel el de juez todopoderoso que etiqueta a los personajes históricos como buenos o malos, sino quiere decir que no debemos pensar en la figura del Papa como un hombre inmaculado que le falta un grado para ser la bondad con pies. Me parece que hay que entenderlo como una figura sumamente política que juega en la línea de lo que su institución a la cual pertenece le permita realizar y lo que la misma sociedad espera de su religión.

Entonces ¿el Papa Francisco actúa así porque la Iglesia se lo permite?, la respuesta sería sí; y no solo se lo permite sino que además lo requiere, la institución lo impulsa a tomar postura. Desde luego que Jorge Mario cuenta con una formación diferente a la de sus antecesores, pues busca una religión más cercana a los feligreses y no emplea un radicalismo en potencia, pero tampoco es el elegido divino para hacer de la institución religiosa un festival de libertades donde se acepte todo aquello que se ha prohibido por siglos. No esperemos que con Francisco tengamos la primera boda Gay o la primera mujer sacerdote, porque no lo vamos a ver, es probable que incluso no lo veamos nunca, pero eso dejémoslo en el futuro y concentrémonos en el presente, el de Francisco, porque el de Bergoglio ya quedó encapsulado en el pasado y parece no es adecuado sacarlo a la luz.

Solo me queda advertir que como dice aquel viejo refrán: “desconfía hasta de tu sombra”; desconfía de Jorge Mario y de Francisco porque a pesar de que ambos son personalidades completamente diferentes, ambos son dos tipos de cuidado.

 

Fuentes Consultadas:

  • De Anda Francisco, “Papa Francisco, más que un hombre, un proyecto” en El Economista, 22 de marzo de 2013. Consultado en: http://eleconomista.com.mx/internacional/2013/03/22/papa-francisco-mas-que-nombre-proyecto.
  • De Juana Álvaro, “Estos son las cifras oficiales de los católicos en el mundo” en aciprensa, 17 de abril de 2015. Consultado en: https://www.aciprensa.com/noticias/estos-son-los-numeros-de-los-catolicos-en-el-mundo-segun-anuario-pontificio-2015-40519/.
  • De la Serna Eduardo, “Francisco, la otra cara del papado” en Infonews, 13 de marzo de 2015. Consultado en: http://www.infonews.com/nota/189933/francisco-la-otra-cara-del-papado.
  • González Juan, “El pasado del Papa Francisco: Horacio Verbitsky, periodista argentino, habla de sus vínculos con la dictadura militar” en Democracy New, 14 de marzo de 2013. Consultado en: https://www.democracynow.org/es/2013/3/14/el_pasado_del_papa_francisco_un_periodista_argentino_habla_de_sus_vnculos_con_la_dictadura_militar.
  • “Las claves de la tensión entre Bergoglio y los Kirchner” en BBC, 15 de marzo de 2013. Consultado en: http://www.bbc.com/mundo/noticias/2013/03/130314_tensiones_entre_el_kirchnerismo_y_jorge_mario_bergoglio_bd.
  • “Las religiones en tiempos del Papa Francisco” en Latinobaròmetro, 16 de abril de 2014. Consultado en: http://www.latinobarometro.org/latNewsShow.jsp.
  • Rebossio Alejandro, “La sombra de la dictadura argentina alcanza al papa Francisco” en El País, Buenos Aires, 14 de marzo de 2013. Consulado en: http://internacional.elpais.com/internacional/2013/03/14/actualidad/1363224768_851250.html.
  • “The Global Catholic Population” en Pew Research Center. Religion and Public Life. 13 de febrero de 2013, Consultado en: http://www.pewforum.org/2013/02/13/the-global-catholic-population/.
  • Torralba Rosello Francesc, La revolución de la ternura: el verdadero rostro del papa Francisco, Milenio, 2014, pp. 236.
  • Uranga Washington, “La gestión del Papa Francisco” en Dossier. Consultado en: http://www.sociales.uba.ar/wp-content/uploads/09.-URANGA_DOSSIER-CREENCIAS.pdf.

[1] Los papas reciben este nombre porque Pedro, uno de los apóstoles de Cristo es considerado como el primer papa de la Iglesia Católica, ya que fue el encargado de organizar y dirigir el mundo de Cristo a la muerte del mismo.

[2] Apodo con el que los medios de comunicación y la opinión pública conocían a Juan Pablo II, por su extensa labor de viajar por diferentes países en un sinfín de ocasiones.

[3] En la Iglesia Católica ha existido dos grandes corrientes de entender la palabra de Dios desde ciertas posturas. Ambas se apegan a la normativa de la teología católica pero una desde una filosofía más radical y conservadora, mientras que la otra lo hace desde una postura más conciliadora y abierta. La primera recibe el nombre de corriente alemana, porque es precisamente en Alemania donde se gesta esta postura. La segunda es la corriente francesa y su cuna está en el país galo.

[4] Siglas del Movimiento Lésbico, Gay, Bisexual y Transexual.

[5] El ultimo papa en ocupar El Vaticano y no haber nacido en el continente europeo había sido el papa Gregorio III, el cual tenía origen sirio y que mandó desde el año de 731 hasta su muerte en el año de 741.

[6] No se entienda progresista como un radical revolucionario sino como un eclesiástico que toca ciertos temas que en la mente de un católico aparecen como aberración, pecado de Dios o errores de la naturaleza.

[7] Nombre real del papa número 265, de origen alemán, Benedicto XVI, que gobernó desde el 2005, después de la muerte de Juan Pablo II, hasta el 2013, año que decidió renunciar por cuestiones de salud y personales.

[8] “The Global Catholic Population” en Pew Research Center. Religion and Public Life. 13 de febrero de 2013, Consultado en: http://www.pewforum.org/2013/02/13/the-global-catholic-population/ (19 de noviembre de 2016, 5:46 pm.)

[9] De Juana Álvaro, “Estos son las cifras oficiales de los católicos en el mundo” en aciprensa, 17 abril de 2015. Consultado en: https://www.aciprensa.com/noticias/estos-son-los-numeros-de-los-catolicos-en-el-mundo-segun-anuario-pontificio-2015-40519/ (22 de noviembre de 2016, 6:17 pm.)

[10] Las tres son reuniones de importantes miembros de la Iglesia católica, donde emanan documentos y escritos de carácter oficial con un cierto sentido social que rompe con lo tradicionalista del catolicismo. La primera y la última son del siglo XX y la segunda del siglo XIX.

[11] Conste que no estoy hablando de Maradona.

[12] Aclaro: su santidad, porque mía no lo es.

[13] Alba: es la pieza principal de la indumentaria que tiene que usar el Papa.

[14] El Peronismo es un movimiento político iniciado en la década de los 40´s por Juan Domingo Perón, quien fuera presidente de la República de Argentina. Este movimiento buscaba atender ciertas cuestiones sociales del grueso poblacional argentino, y en específico de los grupos marginados. El Peronismo logró implantar su ideología en un partido político que actualmente existe, el Partido Justicialista

[15] Es la ideología implantada por Néstor Kirchner y su esposa Cristina Fernández de Kirchner, ambos presidentes de Argentina (el primero de 2003 a 2007 y Cristina de 2007 a 2015), con una política de centro-izquierda y pertenecientes al Partido Justicialista.

[16] Si no me creen, pregúntenselo al Frente Nacional x la familia, orgullosamente mexicano.

[17] Político argentino, líder de la filosofía menemista, militante del partido Justicialista y presidente de Argentina de 1989 a 1999.

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