Por una Latinoamerica libre

Moscas

Pasos de noche

el terror de andar sola,

una voz de hombre

Itzel Ce

Uno. Hay un tipo de feminicidio que sólo cometen los policías. Lo sabemos porque son chicas encontradas en bolsas negras amarradas con las agujetas que ellos usan en sus zapatos. Una chica llamada Viridiana fue encontrada así en Xochimilco la semana pasada. Mi roomie, abogada, platica conmigo por la noche, ella no se asume feminista, no piensa que esto puede ser sistémico, ella sólo lo está platicando porque eso fue en lo que estuvo trabajando ese día. A veces son divorcios, a veces deudas, a veces feminicidios… cada vez más feminicidios.

Uno. Voy a Xochi con mis amigos. Recuerdo que hace una semana una chica llamada Viridiana vino con su novio y sus amigxs; no lo comento, pero pienso en cuántos lugares en donde me he ido a divertir muchas chicas fueron asesinadas. Prefiero regresar temprano.

Uno. 8 de marzo. Pienso sobre el paro; hago el paro porque PUEDO, porque ninguna vida depende de mí, porque no debo dejar a mis hijos o algún familiar enfermo, porque sólo debo dejar mis actividades de trabajo ese día.

Dos. -¿Recuerdas a Viridiana? -Sí, me acordé de ella el fin que fui a Xochi. -Yo ya no voy, tampoco traigo objetos en la bolsa con los que me puedan violar. -… -Bueno, pues el perito la lavó porque el cuerpo estaba muy sucio; sí, la lavó, no la bañó, la lavó con químicos. Ya no hay indicios que se puedan seguir. -¿Por qué hizo eso? -Pues porque son muchos los cuerpos de mujeres en las morgues, a los peritos ya no les importa.

Dos- El día de la marcha llego temprano. Desde medio día hay chicas en la Ángela. Hacen carteles, platican, se conocen aunque nunca se habían visto. Empiezan a llegar más chicas. Se organiza la valla humana. Aparece un señor, de esos personajes citadinos que construyen los días chilangos, el que siempre anda en el Centro con un cartel que dice “Cristo te ama”, su letrero hoy dice “Cristo ama a las mujeres, pero odia a las feministas”.

Dos. Mi trabajo diario consiste en escribir. Algunas cosas han cambiado desde los tiempos de Virginia Woolf. Yo soy una de las privilegiadas de vivir estos cambios. Yo soy una de las que vive todos los días esta contradicción social de “dejar que las mujeres (claro, no las de todas las clases) entraran al ámbito público”, pero es mejor no hablar de eso. Es normal. Ya estás aquí. Nadie dice que no lo merezcas, pero no hables de ello, que ya no es incómodo, que sobrereaccionas, que está de moda y por eso todas escriben de lo mismo.

Tres. -¿Cómo te fue hoy? -Más o menos… es que una amiga está embarazada y no sabe qué va a hacer. Su novio quiere que aborte. -¿Y ella? -Yo sé que en secreto no quiere, pero sólo para que su novio le pida casarse. -¿Cómo está? -No lo sé, preocupada… Yo no dejaría que me pasara eso, ¿sabes?, pero entiendo lo de su novio… así es con los hombres, siempre tienen algo: o son infieles o mentirosos o alcohólicos… el punto es encontrar qué puedes aguantar más.

Tres. A mí me sigue costando hablar del acoso y la violencia que he sufrido… muy pocxs amigxs lo saben, casi todas mujeres. Mis amigos, mis compañeros, se siguen desconcertando cuando confieso alguna historia; se incomodan, también les duele y no saben cómo actuar. A mí me sigue dando vergüenza que me haya pasado, que le haya pasado a mi hermana, pero sobre todo a mi mamá.

Cuatro. En el contingente separatista se “filtran” dos hombres. Algunas compañeras andamos topless y eso es lo que les importa. Van a vernos, otra vez, una vez más, sí, sí, otra vez. Van a vernos. Qué importa por qué estamos marchando. Qué importa por qué estamos gritando o por qué decidimos desnudarnos para recuperar nuestro cuerpo. Van a violentar en primer plano que las mujeres decidimos nombrarnos distinto.

Cuatro. Soy mala hablando, la confesión no es lo mío. Yo escribo para recuperar mi realidad, para saber cómo van las cosas, para decir y dejar constancia de que sí pasó, de que sí pasa.

Cinco. -Mi novio se rió el otro día porque cree que le tengo miedo a las moscas. -¿Por qué cree eso? -Es que grité cuando vi una mosca en la cafetería en la que estábamos -Jajaja ¿por qué gritaste? -Las moscas no comen cadáveres, It, las moscas nacen de cadáveres. Son las larvas las que se alimentan y engordan con la carne podrida. Yo no quiero algo así cerca de mí, ¿y si viene de alguien asesinado? -¿Y si viene del cadáver de Viridiana?

Cinco. Creemos que algunas cosas no pasan, incluso podemos creer que nunca pasaron. Es mejor así. Es más fácil para todxs. Yo creo en el dolor. A todxs nos duele o ha dolido algo. Sólo que hay dolores que sentimos desde hace tanto que ya no recordamos de dónde vienen. Si siempre has sentido ese dolor, si ese dolor también te constituye, ¿se vale querer dejar de sentirlo?, ¿se vale decir que es dolor?

Cinco. A esos hombres en la marcha, como muchos otros, reporteros, maestros, familiares, militantes, “compañeros”, con el poder de la costumbre de su lado, sólo les basta levantar la mirada y volver a vernos como objetos, objetos absurdos que han decidido tener voz, objetos absurdos que están contra los hombres, que están contra la lucha, que no se dan cuenta… que esos hombres siguen sabiendo mejor que nosotras lo que es mejor para nosotras.

Cinco. Una mujer con miedo. Un hombre con miedo. Ningunx puede decir qué siente. Que nadie se entere de que estás asustadx. Que nadie se entere de que eres débil. Pero, a las mujeres de todas formas SIEMPRE se nos ve débiles, ¿será que todxs saben que a nosotras se nos enseñó a tener miedo?

Seis. -Otro tipo de feminicidio muy recurrente es el de las mujeres que mueren ahogadas en cisternas en el Estado de México. -¿Por qué en cisternas? -Pues porque hay muchas allá y es una forma de castigar a las mujeres, sólo que a veces se les pasa la mano… -Ni siquiera debería haber una mano… -¿Cómo? -No importa. -Bueno, el caso es que así mataron a una abogada y me asusté… Ya no importa si estudiaste leyes, no te tienen miedo. -¿Tú estudiaste leyes para que te tuvieran miedo? -Estudié para poder defender la justicia y eso que le hicieron no fue justo… seguro que ella sabía que no fue justo. -¿Y las que no estudiamos leyes? -Bueno, tienes otras cosas en mente… Seguro tú te preocupas por el cielo y los árboles o por los acentos jajaja… Una mamá se preocupa por sus hijos, leí el caso de una señora que murió diciéndole a sus hijos que no se preocuparan, que ella se iba a la alberca. El perito psicológico dijo que seguro fue suicidio porque nadie en su sano juicio dice eso antes de morir… cómo se ve que no sabe que lo más importante era que sus hijos no se asustaran… cómo se ve que no es mujer.

Seis. Crear es encontrar un espacio y un tiempo propios. El lugar de las dudas, el lugar de las escenas y pláticas cotidianas que te dan vueltas en la cabeza, el tiempo de los miedos que no caben en ningún lugar. Entrar a ese mundo tampoco es fácil ni bonito. No sólo hay cielos azules y los árboles también se mueren.

Seis. Cumpleaños de mi abuela. -Hace mucho que no vienes, pero sigues siendo la misma jajaja casi no hablas… ¿Te sigues dedicando acá a la pluma y eso? Seguro que sí. Yo nunca te entendí ni entiendo cómo le hizo tu papá para… bueno, ¿dónde trabajas o qué? -Pues, tengo un proyecto… -No le hagas mucho caso, siempre dice cosas que no tienen sentido. Ahora le pagan por escribir cosas bonitas, ¿verdad, hija? A mi mamá nunca le ha gustado que llame la atención en casa de la abuela.

Seis. Las estadísticas son un gran elemento retórico: asesinan a 7 mujeres al día en México. Casi 90 por ciento de las mujeres han sido violentadas por sus parejas. Las denuncias de violencia doméstica han crecido en los últimos años… Soy mala investigadora. A mí me agobian las estadísticas. Siempre me reclamo no hilar mejor mi marco teórico. (Para tener un mejor panorama del feminismo déjese de leer este texto y véase: Marcela Lagarde, Silvia Federici, Abdullah Öcalan, Emma Goldman o tantxs otrxs, passim)

Siete. Pero los árboles mueren y es así, aunque se intente olvidar. Tampoco todos los cielos son reconfortantes. Y el sol puede ser terriblemente indiferente mientras observa abajo cómo el día se pasa lento, muy lento, respiro a respiro, entrecortado, para alguien que tiene hambre o que se está ahogando en una cisterna. Sólo las moscas entienden este tiempo.

Siete. A mi madre no le gusta que llame la atención porque tiene miedo. Miedo a los hombres porque abusaron de ella. Y como eso no cabe en el mundo, lo meto en la escritura para no olvidar que pasó, para no olvidar que de niña yo no hablaba y también tenía miedo. Para recordar que las moscas siempre han estado allí.

Siete. Cuando salimos a marchar, cuando hacemos círculos de acompañamiento, cuando hacemos conversatorios o colgamos mantas o pintamos las calles, estamos creando un mundo donde sí quepa lo que nos pasa, lo que nos duele. Todas juntas. No sólo las pocas que tenemos algún cuartito dónde escribir / pintar / gritar / musicar / defender nuestras vidas.

Cero. Me piden escribir este texto, por enésima vez. Hace más de un año que no escribo prosa. También me la arrebataron y fui muy castigada por escribir, por defenderme, por sobrereaccionar y hablar de cosas que no deben existir en este mundo. Pero las moscas se siguen alimentando de nuestros cuerpos, mentes y sentimientos asesinados injustamente. Aquí quedan algunas que he logrado atrapar.

feminicidios

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