Por una Latinoamerica libre

A 20 años del asesinato de Teresa Rodríguez

 

 

 

 

 

 

 

Dos abriles. La misma sangre nuestra y el mismo fuego de ellos.

Los años 90 fueron años de resistencia: movilizaciones, protestas, y agitadas jornadas de lucha en una buena parte de la geografía de este país en donde una buena cantidad de trabajadores -con o sin trabajo- salíamos a la calle a oponernos al duro embate de las políticas privatistas que impulsaban el gobierno nacional y también el gobierno provincial. Hace 20 años la policía provincial asesinaba a Teresa Rodríguez, mientras un ministro de la época, Carlos Corach, hablaba de “rebrote subversivo”. Sapag, el gobernador de entonces a quien la historia oficial lo tiene como el más ilustre personaje de esta provincia, argumentaba que el disparo podía haber sido realizado por francotiradores desligando de este modo la responsabilidad policial. Eran tiempos de protesta social y se iniciaba por parte del Estado el endurecimiento del contexto represivo materializado en fuertes y brutales represiones ante la resistencia contra el modelo neoliberal.
Aquel 12 de abril de 1997, la política represiva del gobierno del MPN, comandado por ese viejo caudillo con porte campechano y bonachón, (que hasta tiene una estatua en la capital neuquina y que gozó de la posibilidad que tienen las buenas personas de irse a la tumba sin tener que rendir cuentas), se cobró la vida de Teresa. Por el violento operativo policial se abrió una investigación. En dicha investigación aparece el nombre de un efectivo policial, acusado de ser parte de la salvaje represión. Diez años después, habríamos de hacer de ese nombre –junto con el del ex gobernador Sobisch- el centro de nuestro repudio y desprecio: José Darío Poblete.
Hay entre aquel fatídico 12 de abril de 1997 y aquella mañana de abril de 2007 diez años, con algunos días menos. Hay entre esas dos fechas dos vidas cobradas con saña a la firme voluntad de un pueblo que decide resistir el desempleo, la inequidad, la injusticia. Teresa Rodríguez, como Carlos Fuentealba, viven en esas voluntades. Es duro decir que en este balance, hay contrapartes, porque también quedan los Sapag, los Poblete, los Sobisch…Hace 20 años que Teresa Rodríguez fue asesinada en Neuquén. La Impunidad continúa, siempre con esa característica tan cruda de ser nuestra la sangre y de ellos el fuego.
Viento del Sur

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