Por una Latinoamerica libre

Las memorias de Pascual Martínez

 “Las memorias del Mexicano Pascual Martínez Duarte durante el golpe de Estado en Chile, 1973.”

María del Carmen Rodríguez Pérez

INTRODUCCIÓN

Los relatos de la historia oral nos permiten comprender cuáles son los significados culturales que el narrador reconstruye en su relato y, además, permite rastrear el proceso histórico y social mediante el cual se construyeron dichos significados en el devenir de la comunidad cultural a la que pertenece el narrador.[1] El proceso de la construcción narrativa de la historia oral, deben ser entendidos como obras de carácter necesariamente colectivo.[2] Es bajo esta idea de la que parto al decidir hacer una investigación que tiene como fuente la entrevista.

            El objetivo principal de estar ante ustedes, es presentar uno de tantos personajes que han permanecido en el anonimato y que, su actuación ante uno de los periodos políticos más trascendentes y trágicos de América Latina, fue de significativo valor e importancia. A lo largo del texto, manifiesto sólo algunos puntos clave de su participación en la embajada, no sin antes mencionar algunos datos biográficos de Pascual Martínez Duarte. Además, cabe mencionar que lo aquí escrito son avances de tesis de licenciatura.

PASCUAL MARTINEZ DUARTE

Conocí al Lic. Pascual Martínez Duarte, agregado cultural de la embajada de México en Chile en 1973, durante una serie de conferencias en el Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo en el 2013, las cuales conmemoraban los 40 años del golpe de Estado en Chile, y fue ahí, donde tras ver los documentales de Patricio Guzmán y escuchar por vez primera al Lic. Pascual, surgió mi interés por conocer su testimonio más a fondo, el cual, al poco tiempo, se convirtió en mi tema de tesis de licenciatura.

Pascual Martínez Duarte, nació en Pátzcuaro, Michoacán un 25 de octubre de 1938; en este mismo lugar creció en convivencia con sus hermanos, su madre y su padre quien tenía una fábrica de hielo que comerciaba en la zona de tierra caliente del estado. En su niñez, Pascual desarrolló una curiosidad incesante de lo que había en el mundo y con esa motivación es que, al concluir sus estudios secundarios, a los 17 años, siendo un adolescente, decide viajar a la Ciudad de México con el fin de estudiar y llegar a ser diplomático.

Pero, ¿cómo llega a ser diplomático?, una serie de circunstancias son las que lo ubican en el camino de la política y finalmente como diplomático. Pascual llegó a la Ciudad de México en diciembre de 1956. La elección de alejarse de su hogar y de todo lo que hasta ese momento tenía y conocía para alcanzar sus sueños y ambiciones de estudios, es una de las decisiones más difíciles que ha tomado y al mismo tiempo la que le abrió la puerta al mundo que tanto anhelaba conocer. Al pasar los años, termina su preparatoria e ingresa a la facultad de Ciencias Políticas y Sociales en la carrera de Administración Pública en la UNAM, la cual termina en 1964.

Dentro de la licenciatura fue ayudante de Víctor Flores Olea[3] como profesor suplente, también conoció en el último año a Luis Quintanilla del Valle, quien fuese su maestro; el catedrático fue un destacado diplomático, poeta y escritor en México. Como estudiante, Pascual Martínez y sus compañeros cuestionaban al profesor Quintanilla acerca de las políticas del gobierno en el sentido de que no correspondían a las exigencias de la población. Cierto día, en una de sus clases Luis Quintanilla les propuso a sus estudiantes un encuentro con “una persona” que había estado al frente del gobierno para que le plantearan sus inquietudes; los estudiantes no se imaginaron que esa persona era Lázaro Cárdenas del Río. El encuentro tuvo lugar en casa del profesor, a la reunión acudieron trece alumnos; después de la comida, pasaron al café y comenzaron las preguntas. Pascual recuerda que Lázaro Cárdenas se mostró paciente y accesible con ellos al plantearle diversas inquietudes de la política y el gobierno en turno. La reunión se prolongó hasta muy altas horas de la noche sin que llegaran a ninguna conclusión, entonces, programaron una sesión más, “con el General Cárdenas iba un joven poco mayor que nosotros que lo acompañaba. Él permaneció siempre atrás de la rueda que hicimos en la sala, muy discreto […] como no concluimos nada en esa primera plática el maestro ofreció que haríamos una segunda [….], en esas condiciones, volvimos al mes y medio a reunirnos […] y volvió a asistir el Gral. Cárdenas acompañado de aquél joven tímido a quien no conocimos ni nos presentaron […] simplemente llegó así como un acompañante muy discreto”.[4] El acompañante de Cárdenas, era el Ing. Gonzalo Martínez Corbalá; en esta reunión el Gral., los invitó a terminar sus carreras e incorporarse al mundo de la política, de la administración pública y transformar desde dentro todo lo que habían criticado del sistema.

Al poco tiempo de la reunión, se les hizo la invitación para incorporarse al PRI, lo que les pareció una ofensa, sin embargo, tres compañeros aceptaron entre ellos Pascual, fueron pocos ya que el trabajo sería voluntario. El Ing. Corbalá logró un cargo público, fue nombrado presidente distrital de Coyoacán, como resultado, se da el nombramiento a Pascual como Secretario Particular del presidente del comité del Distrito Federal. En este lapso de tiempo, se gestó una gran confianza entre ambos por el trabajo realizado durante las campañas y comitivas.[5]

En abril de 1972, Luis Echeverría, presidente de México, visitó Chile durante la United Nations Conference on Trade and Development auspiciada por la Organización de las Naciones Unidas. Durante esta visita, ambos mandatarios encuentran similitudes en sus posiciones de gobierno lo que lleva a Echeverría a una revisión de las políticas bilaterales y determinó el cambio de embajador nombrando al Ing. Gonzalo Martínez Corbalá.[6] Simultáneamente, Pascual siendo director de servicios escolares de la Escuela Nacional Preparatoria, recibe una llamada de Corbalá y le dice “me voy a Chile, el presidente me nombró embajador en Chile, tengo opción de llevarme a una persona y estoy ofreciéndote que me acompañes en este cargo”[7], estando en casa de Corbalá, le hace la invitación a Pascual para ir a Chile como agregado cultural la cual aceptó. Llegó a Santiago en noviembre de 1972 y un tiempo después su esposa, Ramona Ham e hijos. La residencia de Pascual se ubicaba en calle Luma 1428, Vitacura, Santiago de Chile.

El convenio cultural se planteó para desarrollarlo en septiembre de 1973, se estableció un programa de trabajo con grupos organizados dentro de Chile, sobre todo con música popular, la tarea era reforzar los vínculos de intercambio en ambos países.[8] El 10 de septiembre de 1973, llegó a Santiago una comisión especial de la Cancillería mexicana para la revisión del convenio cultural, sin embargo, la reunión se suspendió ya que los cancilleres chilenos debían recibir al canciller que llegaba de Argelia, la revisión del proyecto sería al día siguiente en la Moneda a las 9:00 am[9], es decir, el 11 de septiembre.[10] La comisión mexicana se hospedaba en el Hotel Carrera, a contra esquina de La Moneda. A pesar de ser suspendida la revisión del proyecto, los miembros de la misión querían saber acerca de la situación de prevalecía en Chile, en el hotel, mantuvieron una conversación, Pascual, decidió retirarse a las 23:00 horas para descansar.[11] Esa noche, al dirigirse a su coche, percibió una tranquilidad en el centro de Santiago muy poco usual.

EL GOLPE:

8:00 am, Pascual escucha en la radio que empiezan a desplegarse las fuerzas armadas en el primer cuadro de la ciudad rodeando a La Moneda. Termina de vestirse y se dirige de inmediato a la residencia de Corbalá; en el trayecto, las personas empiezan a movilizarse hacía las diferentes embajadas. Algunos de ellos llegaron a la residencia particular de Pascual. Estando en su residencia, Corbalá se dirige a Pascual y le da instrucciones de irse a la embajada ya que él iría por los miembros de la misión que permanecían en el Hotel Carrera, sin embargo, no pudo llegar a ellos ya que la junta militar tenía cercado un perímetro de aproximadamente 4 o 5 cuadras alrededor de la Moneda.[12]

En la embajada, habían empezado a llegar personas de todas nacionalidades y, sobre todo, mexicanos que residían en Chile; Corbalá llega a la embajada y le pide a Pascual que lo comunique a México con el presidente, al hacer la conexión contesta un militar pidiendo que ponga en la bocina al embajador,[13] ya comunicados, el presidente Luis Echeverría da instrucciones a Corbalá que ofrezca asilo al presidente Salvador Allende y a su familia, un avión iba en camino a Chile para trasladar de inmediato a todos los mexicanos y la familia presidencial al país. Como forma de protección, Pascual y Corbalá empezaron a hablar en clave. La tarea primordial era, en ese momento, localizar a Hortensia Bussi, Pascual empieza a contactarse con las personas que consideraba podían tener informes de ella y sus hijas, es así que se conecta con Fernanda Navarro y Solares, quien le dijo que la Sra. Hortensia se encontraba con Felipe Herrera quien era consejero del Banco Central de Chile.[14] El primer avión salió de Chile el 15 de septiembre de 1973, en él viajaban la familia del presidente Allende, el embajador Gonzalo Martínez Corbalá, connacionales, todos los diplomáticos mexicanos que estaban en Chile y Pedro Vuskovic ministro de economía.[15] Pascual fue el encargado de tramitar los salvoconductos con la junta militar, ya que sólo con ellos podrían salir de Chile y transitar durante el toque de queda.

Estando Corbalá en la Ciudad de México, se reúne con el presidente Echeverría después del desfile conmemorativo de la Independencia de México, 16 de septiembre; se hizo con una llamada a Chile donde contesta Pascual, esto para darle instrucciones de buscar a Pablo Neruda y ofrecerle la invitación como huésped distinguido de la nación mexicana. “El señor invita a nuestro amigo a cenar a su casa” fueron las palabras de Corbalá. Pascual entendió de inmediato, ya que señor se refería al presidente Echeverría y a nuestro amigo a Neruda, ya que una semana habían tenido una reunión con él, ya que Neruda escribiría la presentación del catálogo que se preparaba con motivo del convenio cultural, en el que se llevarían a cabo exposiciones de pintura, escultura, libros, artesanía y cine.[16]

El embajador Corbalá llega el 18 de septiembre con el ministro Raúl Valdez con recursos para pagar los víveres que se habían pedido fiados para la manutención de los asilados que aún permanecían en la embajada. En los primeros 10 días después del golpe, alrededor de 523 personas solicitaban asilo.[17]

Tras la indicación de buscar a Pablo Neruda, Pascual se dirige de inmediato a la casa que Neruda tenía en Santiago, la Chascona, cuando llega al lugar se da cuenta que había sido saqueada, con temor, se cerciora que no haya personas adentro, por fortuna no se encontraba nadie, por ende, salió de inmediato del lugar por una puerta diferente intentado no ser visto y que se le involucrara con lo sucedido en el lugar. Al no estar en Santiago, Pascual dedujo que Neruda se encontraba en Isla Negra y se trasladó a dicho lugar y tampoco lo encontró, ante tal negativa, regresó a la embajada ya que tenía la incertidumbre de los asilados, dar de comer, tramitar las órdenes de los salvoconductos, etc. Al día siguiente, Corbalá le entrega a Pascual una carta que enviaba el presidente Echeverría, Pascual se dirigió por segunda vez a Isla Negra y coincidió que el chofer de la embajada fue trabajador de confianza para la Sra. Matilde, esposa de Neruda. El chofer, estaba agradecido con Pascual ya que unos meses atrás, logró conseguirle una refacción para su coche que difícilmente podía conseguir en Santiago. Así, al saber de la misión de Pascual, se involucró directamente, ambos buscaban el bienestar del poeta. En Isla Negra el chofer, entró con ellos para pedirles que recibieran a Pascual, sin embargo, empezó el toque de queda, Pascual permaneció en el vehículo. El toque de queda ya se había recorrido hasta las 20:00 hrs, así pues, al día siguiente, Pascual habla con el chofer y le menciona que ya no se moverían de Isla Negra, que tratara de convencerlos ya que difícilmente le dirían algo porque lo han visto pocas veces, en cambio a él, lo conocían bien; esperaron hasta las 17:00, Pascual, logró hablar con el personal y les dijo el objetivo de su misión, todos ellos (cuatro personas) entraron a una habitación para hablar a solas, al final, decidieron decir dónde se encontraba el poeta, “está en el hospital Santa María en Santiago”.[18] Con aquella información, se dirigieron de nuevo a Santiago al hospital mencionado, estando allí negaron que se encontrara Neruda internado, pero, mientras Pascual preguntaba en recepción, el chofer buscó en los pasillos a la Sra. Matilde, al encontrarla bajaron y encontraron a Pascual, al decirle el motivo de su búsqueda, la Sra. Matilde fue con Neruda y este aceptó recibirlo. Acto seguido, estando en la habitación, hace entrega de la carta, Neruda, al leer la carta, llora y dice “todavía tengo amigos que pueden ayudarme”[19], a lo que Pascual responde que sí, que hay mucha gente que le quiere y le admira en México y el mundo; Pascual le pidió a Neruda si permitiese recibir al embajador Corbalá y establecer los detalles del viaje. Al llegar a la embajada, Pascual le da la información de Neruda a Corbalá y enseguida van a la clínica directo a la habitación, Pascual se quedó afuera con la Sra. Matilde, al salir Corbalá hace mención que ya está el acuerdo para el traslado de Neruda, según el texto de Corbalá Instantes de decisión, el poeta sería trasladado a México el día lunes –estamos hablando que esto sucedió el viernes 22 y sábado 23 de septiembre 1973-, sin embargo, Neruda fallece un día antes de partir. El sábado la esposa de Neruda, hace entrega al embajador de una maleta donde se encontraban el manuscrito de Confieso que he vivido y algunas otras pertenencias del poeta. Pascual recibe la maleta y la guarda en la caja fuerte que había en la embajada, Pascual es el encargado de traer a México dichas pertenencias en Octubre del 73, son entregados a la Sra. Matilde quien tiempo después publica dicho manuscrito.[20]

CONCLUSIONES:

Trabajar con fuentes orales ha llegado a ser considerada una verdadera pérdida de tiempo, ya que gracias al positivismo, la oralidad era sinónimo de subjetividad y por lo mismo, considerada información no veraz. Nilda Bermúdez y Marisol Rodríguez en su texto La fuente oral en la reconstrucción de la memoria histórica: su aporte al documental “Memorias de Zulia Petrolero”[21], hacen referencia, como varios autores más, al problema que enfrentamos quienes decidimos la oralidad como fuente principal de nuestras investigaciones.

El testimonio de Pascual Martínez Duarte, representa lo no dicho en materia diplomática de lo acontecido en Chile. De acuerdo con Vicent de Gaulejac, nadie puede cambiar lo ya ocurrido, la historia, pero cada quien puede cambiar la manera en que la historia actúa con él. Con ello, al construir un relato histórico a través de la oralidad nos obliga a integrar los acontecimientos y darles un significado compartido. Los factores comunes existentes en la embajada eran la conmoción, confusión y temor. Hoy día, cada año, sigue conmemorándose lo ocurrido en el 73. En la Secretaría de Relaciones Exteriores en México se hizo entrega de reconocimientos a mexicanos por su ayuda humanitaria a los asilados chilenos a los 26 años del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países, esto fue publicado el 8 de septiembre de 2016 en la página de la mencionada institución, sin embargo, Pascual no se encontraba dentro de esos personajes a los que se les reconoció su labor. Es importante decir que, además de Pascual, existen más personas que merecen ser escuchadas y reconocidas por las valiosas acciones y vivencias varias en el suceso.

            Al finalizar la ponencia el día miércoles 22, hubo un cuestionamiento que realmente ha estado en mi mente desde hace tiempo, la recuerdo algo así, ¿qué satisfacción te deja el hacer historia oral?, a lo que respondí con toda honestidad, el trabajar con fuentes orales me ha traído más problemas que satisfacciones. El proyecto de tesis que realizo, me ha dejado dudas, dolores de cabeza y una que otra migraña, inclusive un problema existencial, y, lo que más hace que me “rompa” la cabeza es la metodología con la que se deben tratar, el mar de información existente acerca del golpe de estado y referente a oralidad y memoria histórica, en fin, sigo aprendiendo y me esfuerzo -al igual que muchos- por dar un buen término a la investigación, de igual manera, son bienvenidos comentarios para mejorar dicho trabajo; y, para dar respuesta al cuestionamiento anterior, la satisfacción llega cuando superas todos los obstáculos que aparecen dentro de la elaboración de la investigación.

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FUENTES

Bermúdez Briñez, Nilda y Rodríguez Arrieta, Marisol, La fuente oral en la construcción de la memoria histórica: su aporte al documental “Memorias de Zulia Petrolero”, En; REVISTA DE CIENCIAS SOCIALES (Ve), Vol. XV, Núm. 2, Abril-Junio, Universidad de Zulia, Venezuela, 2009, p. 317-328

De Gaulejac, Vicent y Silva Ochoa, Haydeé, Memoria e Historicidad, En: REVISTA MEXICANA DE SOCIOLOGÍA, vol. 64, Núm. 2, Abril-junio, Universidad Nacional Autónoma de México, 2002, pp. 31-46

Martínez Duarte, Pascual, La embajada de México en Chile durante el Golpe de Estado, 1973., En: Bobadilla González, Leticia (coord.), Los diplomáticos mexicanos y la Guerra Fría. Memoria e historia, 1947-1989., Secretaría de Relaciones Exteriores/ UMSNH, Morelia, México, 2009, pp, 330

Muñoz Onofre, Darío, Construcción Narrativa en la Historia Oral, En: NÓMADAS (Col), núm. 18, Universidad de Colombia, Colombia, Mayo 2003, Pp. 94-102

DATOS BIOGRÁFICOS DE VICTOR FLORES OLEA: http://www.elem.mx/autor/datos/365 visto el 22 febrero de 2017

Entrevistas realizadas a Pascual Martínez Duarte en Noviembre y Diciembre de 2014 y enero de 2015

*Pasante de Licenciatura en Historia por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo

[1] Darío Muñoz Onofre, Construcción Narrativa en la Historia Oral, En: NÓMADAS (Col), núm. 18, Universidad de Colombia, Colombia, Mayo 2003, p. 95

[2] Idem

[3] Víctor Flores Olea, nació en Toluca, Estado de México un 24 de agosto de 1932. Estudió derecho en la UNAM. Ha sido profesor y director de la FCPyS de la UNAM; embajador de México en la extinta URSS, representante de México en la UNESCO, subsecretario para Asuntos Multilaterales de la SER, presidente de CONACULTA. En: http://www.elem.mx/autor/datos/365 visto el 22 febrero de 2017

[4] Entrevista realizada a Pascual Martínez en noviembre de 2014

[5] Idem

[6] Pascual Martínez Duarte, La embajada de México en Chile durante el Golpe de Estado, 1973, En: Bobadilla González, Leticia (coord.), Los diplomáticos mexicanos y la Guerra Fría. Memoria e historia, 1947-1989, Secretaría de Relaciones Exteriores/ UMICH, Morelia, México, 2009, p. 286

[7] Entrevista a Pascual Martínez Duarte en diciembre de 2014

[8] Idem -se da prioridad a intercambios académicos, científicos y artistas-.

[9] idem

[10] Pascual Martínez Duarte, La embajada de México en… Op. Cit., p.286

[11] Entrevista a Pascual Martínez Duarte en enero de 2015

[12] Idem

[13] Idem

[14] Idem

[15] Idem

[16] Pascual Martínez Duarte, La embajada de México… Op. Cit., p.295-296

[17] Idem p. 295

[18] Ibid p. 298-299 y entrevista realizada en enero de 2015

[19] Pascual Martínez Duarte, La embajada de México… Op. Cit., p. 300

[20] Entrevista realizada en enero de 2015

[21] Nilda Bermúdez Briñez y Marisol Rodríguez Arrieta, La fuente oral en la construcción de la memoria histórica: su aporte al documental “Memorias de Zulia Petrolero”, En: REVISTA DE CIENCIAS SOCIALES (Ve), Vol. XV, Núm. 2, Abril-Junio, Universidad de Zulia, Venezuela, 2009, p. 319

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