Por una Latinoamerica libre

Por los caminos del Sur

Memorias del desplazamiento en Guerrero.

Iris Linnet González

Hace muchos años, en un pueblo escondido entre las montañas de Guerrero, donde poco corría el aire y el calor era sofocante en verano, vivía un hombre con su familia, tenía ocho hijos que alimentaba engordando ganado para después venderlo en la ciudad de México.

Él cuenta: “Cuando empecé yo a venir a México tenía 13 años, no había un carro pa’ irnos de vuelta, nos íbamos a pata otra vez, caminando de allá pa’cá. Tal vez habría pero no sabíamos onde buscarlo. Pero entonces le digo que entonces era muy bonito México pa’mi ver, había en cada esquina había polecías, si uno no sabía a él mero le preguntaba y él mero te llevaba si era necesario, ora andas todo el mundo y no jayas un polecía en una esquina. Allí antes no había tiendas, había galateas, se llamaba galatea una tienda grande, vendíamos el ganado y ya nos veníamos a una galatea ahí empleábamos todo el dinero, nos dejábamos cinco pesos, seis pesos pal gasto pa’trás y hacíamos siete días pa’tras”.

“En una ocasión en que fuimos a México a dejar ganado con mi compañero, Erasto, murió en el camino, dicen que le dio una pulmonía, y eso que en esa vez íbamos en carro, en una “troka” les decían. Esa vez íbamos en carro hasta Toluca, y allá teníamos los caballos y ora si de allí pa’llá ora sí nos íbamos a caballo, hacíamos tres días a caballo hasta Cutzamala, de allí se hacía casi un día pa’llá. No te acudía la andada de Cutzamala, Altamirano, todo eso te enterrabas el zapato en el polvo de la tierra, aquel polvo así de alto ¿y qué? no te acudia la andada, se cansaba uno, pura polvadera. Allí… de allá del Pino nos veníamos a la Garita, a San José en veces, de San José a Las Anonas, de Las Anonas nos veníamos a un pueblito que le dicen Quiríricuaro y de allí nos veníamos a Ciricícuaro, ya es Michoacán Ciricícuaro. Ahí pasábamos el ganado el río grande y allí nos veníamos a un lugar que le decíamos las Fraguas, de allí nos veníamos al Tule, del Tule a San José de la Quesería, allí de donde está Cutzamala, Quesería está adelantito de para este lado y ya Altamirano queda pa’cá. Hacíamos hartos días pa venir y ir.”

Esta remembranza tuvo lugar un día a mediados de los años 40, cuando don Ernesto tenía aproximadamente 20 años. Los pueblos por los que tenía que pasar cuando iba a la ciudad de México (a pie) a vender su ganado, eran los tradicionales pueblos calentanos, muy distintos, política y socialmente a lo que son hoy. Algunos de los pueblos que él menciona en su relato persisten, otros no corrieron con la misma suerte.

Las razones de esas transformaciones son diversas, desde la extrema pobreza, la falta de oportunidades laborales, el cambio climático que afectó la actividad agrícola que se desempeñaba en esa zona, la falta de servicios, la mala ubicación geográfica que limitaba las formas de comunicación y el acceso a servicios básicos, entre otros.

En los tiempos actuales, para llegar a los municipios de la Tierra Caliente Guerrero, yendo de la ciudad de México, hay que andar largos caminos de terracería, subir y bajar los montes, ver de cerca pequeños asentamientos, verlos desaparecer; a momentos observar barrancas y más allá las montañas vegetadas; a momentos el mismo desierto se quedaría corto ante la desolación y el caluroso clima, el cual alberga las casitas de adobe en las que en algunas ocasiones se deja ver una antena de Sky en el techo y una “troka” estacionada en el patio.

En cuanto se llega a las cabeceras municipales, se distinguen los hombres con sombreros calentanos y huaraches de vaqueta, las mujeres de faldas largas, el pelo recogido o cubierto con un rebozo negro; suelen estar en las calles, en los negocios y puestos informales, en las iglesias, en los mercados.

Pero algo particular se distingue en el ambiente, otro tipo de “calentano”, este otro aparece por lo regular en una camioneta del año, con sombrero más bien tejano, con botas y pantalón de mezclilla, seguro también porta joyas de oro como cadenas y anillos.

El discurso de la sociedad calentana no es un solo, ya que el mestizaje es una característica importante de la región, actualmente no hay grupos indígenas.

Tierra Caliente es una región del estado de Guerrero que colinda con la región Sur de Michoacán y con el estado de México; y vaya que le hace honor a su nombre, no sólo por el clima, sino también por lo complejo del entorno social. Algunos calentanos se toman muy enserio el gentilicio y se han encargado de poner de cabeza una sociedad que desde su conformación ha sido desfavorecida.

La historia de esta región está marcada por el conflicto, La Tierra Caliente fue encrucijada de caminos para migraciones primitivas. Aun antes de la era cristiana se registraba el paso de las primeras tribus procedentes de la costa de Michoacán. Algunas de ellas continuaron su viaje hacia el Valle de México, pero otras se establecieron en la región, creándose así los primeros centros de población indígena. Luego vinieron los chichimecas, quienes sometieron a los pobladores y les arrebataron sus tierras. Posteriormente, procedentes del actual Estado de Michoacán, llegaron los purépechas, quienes fundaron las poblaciones de Pungarabato, Coyuca de Catalán y Zirándaro, municipios que conforman la región actualmente.

Finalmente, los mexicas incursionaron en la Región, mas su ímpetu expansionista no logró someter a los purépechas y tan sólo los desalojó de la costa, pero no del resto del territorio. Combatían los mexicas contra los purépechas cuando se tuvieron noticias de la llegada de los españoles a Tenochtitlán y se puso fin a la lucha. (Guevara, 1959).

Con la conquista, esta región, al igual que la mayoría del territorio mexicano, fue esclavizado y explotado en las labores del campo y las minas.

Después vino la guerra de independencia con una gran participación de los pobladores de esta región, la cual hasta ese momento (1821) pertenecía al actual estado de Michoacán. No es hasta 1849 que se establecen los límites de la región y se crea el estado de Guerrero, al cual en adelante pertenecerían los Municipios de Zirándaro, Coyuca de Catalán y Pungarabato (hoy ciudad. Altamirano).

Después vino la revolución. Y he aquí que continuaron los conflictos y la guerra, los grupos contrarios, o “la pronuncia” como les decían los calentanos, se encargaron de saquear los cultivos, granjas, corrales, las casas con todo y mujeres, en fin, se llevaron lo que en sus ruines manos les cupo. Así me lo ha contado Ernesto Núñez, quien lleva 26 años viviendo en Puebla después de tener que dejar su tierra.

“En una jornada que hacíamos estaba una señora con una finca grande de.. se llama ese lugar, se llama “El Tule” de cañaveral grande. Ya en la nochesita que ya se aplacaba ya se metía pa’dentro y se amarraba una pistola y se colgaba una daga y se llevaba una lámpara y llamaba a los perros, los tenía creo po’allá encerrados, eran como cuatro o cinco perrotes y se iba a dar vuelta a todo el cañaveral, según ella, y no tenía mas de una de mano, taba mochita de esta (me señala su brazo derecho) ella nos platicaba que “el año del trancazo” quedó sola, ella sola de toda la familia, dice: había muchas veces que tenías tu enfermo allí contemplando al enfermo, estando con él, dándole alimentito cuando decían “ahí viene la pronuncia” ay lo largaban, tenían que irse, esconderse, irse de juida, algunos, dice, los sepultaban mejor, así mueriéndose, mejor que dejarlos sufrir vivos; le digo -a poco era cierto, dice: -si, el año del trancazo.   Esos revolucionarios anduvieron por todo el mundo, llegaron hasta El Pino, platicaba mi papá que, él taba chico toavía, le exigían caballos y les decía que él no sabía, entonces lo agarraban a riatazos (hace una mueca de risa) entonces ya lo llevaban a fuerza echándole caballazo, allá pa’la Mesa, yendo pa’llá pa’l Naranjo, allí estaban los caballos. -¿No que no sabías? y otra surra. (silencio) (…) Les quitaban lo que tenían y los trataban mal. (…) -por eso es peligroso una revolución, muy peligroso, y ora más peligroso porque antes siquiera era pura arma blanca, machetes, palas, ora pura escopeta automática y pura metralladoras y M1 y cuernos de chivo (hace una mueca de risa).”

Con estos dos relatos es posibles reconstruir pasajes históricos de comunidades y pueblos que han sufrido las consecuencias de vivir en una zona de conflicto.

Según datos del INEGI (2010), citados en un artículo de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos; Guerrero, Sinaloa, Chihuahua y Durango son los cuatro estados que más población han perdido después del Distrito Federal. Dichos estados forman parte de los 12 más violentos del país.

Este fenómeno, conocido como Desplazamiento forzado, origina más problemas sociales, generando un ciclo de pérdida de la cultura y de abandono de regiones productivas, que en algún momento fueron el sustento de muchas familias y que ahora se encuentran en el abandono u ocupadas por el narcotráfico.

El narcotráfico ha sido el principal detonante para los cambios que ha sufrido la región, ha cambiado las formas de producción económica, de relaciones sociales, los patrones conductuales e incluso la construcción social del “calentano”.

La principal consecuencia de este fenómeno es la movilidad, puesto que quien decide no entrar al negocio está casi destinado a la pobreza o a ceder gran parte de sus ganancias, a los sobornos y cuotas establecidas por los grupos armados.

Y así pasan los años y la región se deconstruye a pasos agigantados, su peor pecado: pertenecer a uno de los estados más pobres del país. Los gobiernos pasan sexenio tras sexenio y la región siempre pasa desapercibida, la corrupción y la falta de gobernanza en todo el estado de Guerrero y en el general en el país, ha favorecido al fortalecimiento de los grupos armados de la región, dándoles el poder y la libertad de apropiarse de las comunidades y de destruir todo lo que encuentran a su paso.

Para concluir, quiero decir que la motivación para realizar este trabajo es la propia experiencia de vida y mi historia familiar, que ha sido un ejemplo del desplazamiento forzado en Guerrero. La preocupación de ver a mi tierra en manos del crimen organizado, ver a mis paisanos con tan pocas esperanzas, decididos a morir en las peores condiciones a falta de oportunidades, o bien, decididos a emigrar hacia Estados Unidos o hacia otros estados de la república en busca de esas oportunidades y con la esperanza de un futuro diferente.

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One Comment

  1. Gran trabajo que ilustra la realidad social de un estado con gran potencial socioeconómico, mismo que ha sido el botín de políticos corruptos y narcotraficantes.
    Guerrero es producto de su historia y víctima de la corrupcion en todos sus niveles.

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