Por una Latinoamerica libre

La marea feminista no para de crecer.

Por Daniela Maidana


Contadas por miles, decenas de miles, cientos de miles, siempre en mayor número de lo que dijeron los diarios del día después, tomaron las calles todas las identidades de mujer: madres, travestis, hijas, putas, abuelas, lesbianas, profesionales, amas de casa, independientes, militantes. Mujeres, en definitiva, todas víctimas del sistema patriarcal.

Desplegando sus banderas, sus carteles y sus colores:

Mucho verde. Verde fueron las bengalas que entraron a Plaza de Mayo, en las manos de las activistas al son de: “Aborto libre y gratuito ¡YA!… y que los curas se vayan a laburar”. Verde en miles de pañuelos que en las decenas de puestos callejeros no se podían conseguir. Verde en las banderas y vinchas que llevaban muchas señoras mayores, de pelo blanco ya. Verde con la inscripción: Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir. #AbortoLibreSeguroYGratuito

Rojo como la sangre derramada por tantas víctimas de femicidio…

Blanco como las cruces clavadas en Plaza de Mayo, un recordatorio de que, en nuestro país, cada 18 horas una mujer muere por ser mujer.

Arco iris, por el movimiento LGTB, cuyos miembros son víctimas permanentes del sistema patriarcal represivo. Porque el machismo, la misoginia, y el odio hacia las lesbianas, las travestis, las bisexuales y lxs trans, matan. Y encarcelan, como a Higui, presa por lesbiana, encarcelada por defenderse de sus violadores.

Este pasado 3 de junio y con un marco multicolor, la marcha tuvo como cierre formal la lectura de un documento consensuado con todas las organizaciones participantes, para ello alzaron la voz la periodista Liliana Dauness y la Madre de Plaza de Mayo, Nora Cortiñas.

En este documento se demanda “al Estado, tanto al Gobierno de Mauricio Macri y la alianza Cambiemos, como a los gobiernos provinciales, es clara: se trata de políticas integrales de prevención de la violencia patriarcal y respuesta adecuada a las victimas”.

Asimismo se resaltaron los debates, lazos y experiencias que se han construido en los Encuentros Nacionales de Mujeres, el reconocimiento en las luchas latinoamericanas, originarias y afrodescendientes, y se preponderó el “protagonismo de las mujeres en las luchas comunitarias por la vida y los territorios”.

La lectura transcurría en medio de aplausos y gritos de lucha y se destacó que desde el primer 3 de junio de 2015, “la marea feminista no paró de crecer” al rededor del mundo, y aun así, en nuestro país los reclamos siguen pendientes y a “nuestra marea, el Estado le responde con represión, a nuestras demandas, con manipulaciones. Quieren convertir la lucha de mujeres en adorno cosmético de una política excluyente antes que en efectivas estrategias de cuidado de vida”.

El documento reclamó también: “aborto legal, seguro y gratuito. El aborto clandestino es femicidio en manos del Estado y es una problemática de salud pública que es la principal causa de muerte de mujeres gestantes”.

La separación del estado y la iglesia: “somos un movimiento anti-clerical y exigimos el cese de subsidios a la iglesia Católica y la educación religiosa”, sin dejar de remarcar con vehemencia el repudio a “intervención de la iglesia Catolica y de todas las iglesias evangélicas sobre nuestros cuerpos”.

Con relación a la economía y el trabajo, se manifestó el rechazó de “todas las formas de violencia laboral contra las mujeres, porque las trabajadoras están expuestas al recorte de sus derechos, de sus salarios y sometidas a la amenaza del desempleo y al disciplinamiento de la productividad”.

Al terminar la lectura al grito de “¡Viva el 3 de junio, día de lucha del movimiento feminista, en Argentina, en América Latina y en el mundo!. ¡Estamos de pie! ¡qué vivan la lucha contra el patriarcado y la resistencia al neoliberalismo!”, las miles de personas presentes, comenzaron a desconcentrar por las diagonales de la plaza, mientras que algunxs comenzaron a reunirse frente a la Catedral Metropolitana perfectamente vallada, y sin presencia aparente de las fuerzas de seguridad, se procedió a la quema del “macho” representado en un muñeco, rodeado de fotógrafos y personas que iban tirando todo aquello que hiciera que las llamas no se terminaran. Cantos de lucha y protesta no faltaron en el “ritual”.

Todo transcurrió con tranquilidad, hasta que algunxs de lxs manisfestantes comenzaron a hacer grafitis sobre las vallas que protegian la Catedral, mientras que otrxs hacían estallar botellas contra las mismas. Frente a esto y ante la sorpresa de los asistentes, se detectó la presencia de la policia que asomó por detrás del cerco de hierro, y no dudó en comenzar a disparar gases lacrimógenos, por lo que la mayoría tuvo que retirarse del lugar y al menos esta vez, no pasó a mayores.

Una larga jornada había terminado, otro 3 de junio ha pasado, muchas otras convocatorias nos esperan para continuar con la lucha igualitaria, con la lucha feminista.

¡Ni Una Menos!

¡Vivas y libres nos queremos!

468 ad

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *